sábado, 15 de febrero de 2025

Historias de hospital, recuerdos de la mili, Carlos, Marina


Eran historias de hospital. Él se llamaba Carlos, sus amigos siempre le llamaban "Carlitus" y, muchas veces, simplemente le decían "Litus". Estaba ingresado en la habitación 722 del hospital de Bellvitge. El día anterior, se había fijado en una de las visitas de la habitación de al lado. Allí estaba ingresada la pequeña gran Marina, aquella niña, ya adulta, que tantas veces había sido protagonista de otros cortos relatos. El que la visitaba era el mismo que escribía esta historia.

Carlos se había planteado abordarle la próxima vez que viniera. La cara del chico que visitaba a Marina le recordaba a David, aquel chico con el que había coincidido treinta y ocho años atrás haciendo la mili en Sant Climent de Sescebas. Habían militado en diferentes regimientos: David era ingeniero, y Litus había ido a parar a artillería. Apenas se conocían ni habían estado juntos, pero saber que los dos eran de Sant Boi de Llobregat les generaba, en aquella época, cierta hermandad. Además, Carlos había sido compañero de clase de aquella chica, Roser, que había sido novia de David. Su primer amor fue Adela, en su infancia; su segundo amor fue Roser, en su adolescencia; y su gran amor, su amor final, era Maria, a quien llamaba así en sus relatos.

El que escribía llegaba junto a Maria y sus hijos a visitar a Marina, que, como otras muchas veces, permanecía ingresada en lo que ya era casi su segunda casa. Más de quince años de hospitales le habían concedido una cotidianidad y conocimientos en la materia que prácticamente equivalían a una doctorado en hospitales. Muchas veces corregía con acierto a enfermeras y doctores. Además, había aprendido, muchas veces a base de reveses, muchas experiencias de las diversas personas que, en tantos años, habían compartido habitación con ella. Este escrito era el resultado de una de esas coincidencias de Marina con personas que, al igual que ella, formaban parte de ese mundo de los hospitales. En este caso, la persona era Carlos, el Litus del comienzo de este escrito.


Su aspecto había cambiado radicalmente en tantos años. El tiempo había hecho mella en su vida y en su aspecto, pero en su espíritu, en su mirada, aún brillaba la ilusión del  adolescente que fue. La grisácea y larga barba habían impedido que David le reconociera o se fijara en él. Ninguno de sus conocidos tenía ese aspecto, pero Litus tenía claro que el chico que visitaba a Marina era David, y por eso le abordó decididamente.

—¿Te llamas David?
David no entendía a qué venía esa pregunta, pero, al mirarle a los ojos, le invadió esa sensación de hermandad como la que habían tenido décadas atrás en la mili.
—Soy Carlos, Carlitus, Litus para los amigos. Hicimos la mili juntos, y yo iba a la clase de Roser, la que fue tu novia.
Marina se agarraba a la barra de acero que soportaba el sistema de goteo de la bolsa de suero, mientras David y Litus se daban la mano y un abrazo.
—Cuida de mi sobrina —le decía David, como presentación del motivo de sus visitas.


Litus llevaba años sufriendo fibromialgia, y los últimos años de su vida no habían sido fáciles. Resultó que Litus se había convertido, con los años, en un personaje peculiar. Aún seguía siendo el niño de la mili. Guardaba en la taquilla y en los cajones del hospital bollos de pan que sustraía de las bandejas que las enfermeras dejaban en un rincón que él conocía, al igual que lo hacía en sus tiempos milicianos, cuando guardaba en las taquillas del regimiento las sobras de la comida. Litus era un experto en el "contrabando" de alimentos. Y Marina se reía cuando salían de paseo por los pasillos del hospital y Litus aparecía con los bolsillos cargados de comida: la mitad de contrabando y la otra mitad comprada con cariño para Marina, a la que cuidaba tal como su compañero de mili se lo había pedido.

Así había sido el personaje, la gran persona que había alegrado la estancia de Marina en otro de sus muchos ingresos.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Feliz Navidad 2024 (historias de vecindad)

                         
 Cada año ponemos en mi portal el típico árbol de Navidad, digo ponemos, pero no es cierto, lo ponen o se pone solo, ya que yo nunca lo he montado. Hay vecinos a los que les gusta mas o menos, pero hay una señora, Montserrat, a la que le encanta montarlo. La veo haciéndolo desde hace muchos años, tal vez veinte. Son muchas Pascuas montando el susodicho, es toda una doctorada en  el tema. Ahora lleva algunos años montándolo con su nieta. 

  A veces nos pensamos que las cosas se hacen solas, y no prestamos atención al hecho de esos detalles de los "entusiastas". Leí un libro que hablaba de ellos, decía que eran personas al servicio del sistema. El propio sistema los utiliza para mantener el relato imperante.

 Probablemente Montserrat, es ese granito de arena que sirve al sistema, para hacernos creer en la Navidad, en la magia y en esas cosas a las que muchos llaman "cosas ñoñas". Me cuesta reconocerlo, pero yo también soy preso de algunos relatos del sistema. Debo ser uno de esos ñoñas. 

 Días como hoy, al margen de si somos o no creyentes, hacen que las familias se junten, se canta, se ríe, se discute, se hacen regalos, que ya se que es muy consumista y que sirve al sistema, pero que queréis que os diga, por lo menos hace que nos paremos a pensar en el otro. Y eso que yo no suelo hacer regalos materiales, soy lo que se dice un soso.   

 Esta mañana cuando he bajado a la calle, otro vecino misterioso ha dejado un montón de regalos, en nuestro caso nos ha dejado una bolsa con dos libros. Curiosamente el autor de uno de los libros es uno de mis vecinos.....En fin, Feliz Navidad!!!! Que todos los días sean días de Navidad!!! Días de reconocimiento al otro y de gestos bonitos. 

He vuelto a bajar y otro vecino ha puesto un cartel en el que pone gracias.

 Mas tarde, y al ver que el autor de dos de los libros era un vecino mío, he descubierto que el papa Nöel de este año era Joan Domènec, ese vecino de pelo y barba canos con aspecto de santa Claus. Tanto parecido ya era un poco extraño. Resultó que era el verdadero Claus de mi vecindad. He ido a su casa a mostrarle mi gratitud por semejante sorpresa. No sabía que entregarle a cambio, y le he entregado un libro al que le tengo mucho cariño, "El criterio" Jaime Balmes, un ejemplar de 1945. Lo guardaba para regalarlo a alguien en un momento especial. Claus, me ha mostrado su sorpresa y gratitud, era un libro del que había oído hablar, pero que nunca había leído. 

Que gozada, despues de tantos años, descubrir que uno de mis vecinos es el mismísimo Papá Nöel.

Mil gracias  Joan Domènec Ros por este detallazo con grandes dosis de magia, mil gracias querida Montserrat por esa ilusión de cada año con el árbol de Navidad, y mil gracias a la providencia por esta bonita comunidad, que con sus mas y sus menos, da verdadero gusto vivir aquí.

Mas historias de vecindad:

A mi vecina Cristina

Mi vecina Cristina del 3º2ª

A propósito de Belmonte, y una pizca de Débora 

Una historia entrelazada con Débora (Arobed), la vecina del 7º 2º

Coleccionista de coincidencias

Una historia con los vecinos del 2º 1ª

sábado, 9 de noviembre de 2024

Cristina

 A mi vecina Cristina,

Junio de 2022

 tal vez Cris no lo recordaba, aunque el que escribía no lo olvidaba, se había prometido así mismo un escrito a Cristina y se lo había comunicado a una de sus hijas. El escrito no estaba completo, pero en el momento ya era suficiente para expresar su gratitud y leérselo a Cris en viva voz. Mas adelante con la ayuda de Maria Luisa y seguramente con charlas de otros vecinos dicho texto sería modificado. 

  Meses atrás había fallecido otra vecina, Débora, la señora que llevaba tatuado un número en el antebrazo y que al igual que Cristina escondía una vida apasionante. La providencia había sido mas justa con Débora que con Cristina, Débora fallecía la los 82 años, pero Cristina lo hacía a los 70 y después de un angustioso periplo de hospitales y tratamientos. 

Un escrito sobre Débora lo encontrás en este link:

 https://trapmisotraspasiones.blogspot.com/2022/02/a-proposito-de-belmonte.html

  Cuando alguien se va deja un vacío que solo entienden y sufren las personas cercanas a la persona que se va, el paso de los años nos enseña que ese vacío lo vamos ocupando nosotros mismos con esa energía que nos van dejando los seres queridos que parten, hasta que finalmente somos nosotros los que partimos dejando nuestra energía en forma de recuerdos a nuestro entorno cercano.  Dicha energía llega a cada una de las personas que han sido tocadas por la persona que parte, al menos así lo creía y lo experimentaba el hombre que escribía, el vecino de Cristina, que en aquel momento recibía parte de aquella energía que ella le había dejado. Así es el goteo del óbito y de la vida, unos parten y otros nacen, pero la onda expansiva de los que parten se quedaba aquí, entre los suyos.

 No era pena ni compasión, era una mezcla de cariño, admiración y gratitud por todo lo que ella de una forma u otra le había aportado, por eso escribía aquel escrito a Cristina, aquella vecina que en muchos instantes le había alegrado algún momento del día con un sencillo y alegre saludo al ritmo de una energética y sincera sonrisa. Muchas veces además charlaban, ella siempre le preguntaba por su mujer, Maria José, y eso a él le reconfortaba, tal vez las dos tenían una cierta conexión por padecer las dos difíciles enfermedades, aunque en el caso de Cristina era una enfermedad mas dura y angustiosa, pero esa conexión ya existía mucho antes de que Cristina enfermara. Muchas veces cuando María José llegaba a casa le explicaba  que había visto a la vecina del estanco, como así la llamaban, y que era una mujer muy maja, le contaba pequeñas anécdotas de su familia, los continuos ajetreos de las comidas familiares, o alguna historia de sus amigas de paseo. Pero Cristina siempre había tenido algo especial, un aura alegre e incluso vigorizante, de esas personas que destilan algo diferente y que solo con mirarte te alegran el instante. Así era Cristina, una gota de agua dulce tal vez en un mar de agua salada. 

 Al que escribía, que además era coleccionista de coincidencias, no se le escapaba su conexión con Valladolid, toda la vida diseñando máquinas para Renault Valladolid, ahora era su vecina Cristina quien reforzada aún mas ese vínculo con Valladolid.

  Había buscado por el barrio el encuentro con Maria Luisa, la amiga de Cristina, para enriquecer el escrito, pero con la marcha de Cristina la pena y el recogimiento habían sido mas fuertes que las ganas de salir a pasear. Maria Luisa llevaba meses encerrada en casa, era su forma de llevar el luto y la pena que tanto la asolaba. Todos domingos iba a misa, allí buscaba a dios y probablemente  era otra forma de seguir conectada a su gran amiga Cristina. Por eso el texto no estaba terminado.

Casi primavera de 2023

  Habían pasado unos meses, y aquel escrito seguía dormido a la espera del encuentro con Maria Luisa, la primavera tocaba a la puerta y bajo un sol radiante, el que escribía por fin coincidía con la gran amiga de Cristina, era domingo y ella volvía de misa. David no iba a perder la oportunidad de saludarla y recordarle a Maria Luisa que las personas queridas que parten seguramente estarían orgullosas ver que sus familiares y amigos siguen haciendo una vida, si cabe con mas energía, con mas entrega, con mas gratitud por haber tenido la suerte de haberlas conocido. Y así David se paraba frente a Maria Luisa, en su portería para saludarla y para rememorar a Cristina:

-Hola muy buenas soy David, un vecino de Cristina, al igual que usted tuve la suerte de conocerla y necesitaba que usted me hablara de ella para poder terminar un escrito que en su día le dediqué y que no pude terminar-

David escuchaba admirado mientras Maria Luisa le contaba anécdotas de la vida de Cristina, de la vitalidad que tenía y que repartía con los demás, de los paseos diarios y de la bonita etapa de su vida que pudo disfrutar junto a Cristina, los ojos de María Luisa brillaban de orgullo y admiración mientras hablaba de Cristina y de aquellos tres últimos años en los que ella no se separó ni un solo día de su gran amiga, acompañándola en cada sesión de quimioterapia y en muchos momentos duros, y otros de bonitos y que a pesar de la dureza con que la vida se ensañaba, disfrutaban de vez en cuando.

Maria Luisa también tenía palabras y escritos bonitos para Cristina y así se lo hacía saber al que escribía, este era uno de esos escritos: 

"El cielo es el único que sabe cuántas lágrimas he llorado por tu ausencia porque ya no puedo verte ni abrazarte, ni escucharte, ni reírme contigo, porque es difícil aceptar que ya no estás aquí."

Maria Luisa le corroboraba al que escribía lo que el ya intuía, Cristina era una apasionada de la vida en todas sus facetas, no solo era una gran vecina sino que además era una mujer de bandera.

 Una ausencia se apodera del vecindario, pero intentaremos colmar dicha ausencia intentando ser un poco como ella, que incluso en sus últimos momentos de angustioso periplo de hospitales y tratamientos, siguió dando lo mejor en cada saludo y en cada gesto cotidiano.

Descansa en paz Cristina, en tu querida Valladolid, donde naciste 70 años atrás y en el arropo de tu pueblo, Arroyo de la Encomienda.

Noviembre 2024

Ayer surgió una charla en el chat del vecindario, una tal Cris daba explicaciones y soluciones a problemas de los vecinos. Esa charla provocaba que yo me pusiera en contacto con Cris, y eso motivaría esta publicación final del texto a propósito de Cristina que en su día no llegué a terminar.

La verdad es que no se si por mi edad, no soy tan mayor, 55, pero cada vez soy mas  despistado, el caso es que ya no recordaba que la hija de Cristina se llamaba igual que ella, Cris, y como no vive en la misma portería no la relacionaba con el vecindario, ni por supuesto con Andrés o Cristina.

En su día no llegué a publicar la primera versión de este texto en mi blog personal, ya que consideraba que era algo íntimo, simplemente lo imprimí en papel y se lo leí a Cris en el portal, despues lo modifiqué con algún aporte de Maria Luisa, pero ya no volví a entregárselo ni leérselo a Cris. Seguramente por no agobiar a la familia o por otros motivos que ahora no recuerdo. Además tenía el falso recuerdo o expectativa de que aquel escrito también habría llegado hasta Andrés, el compañero de Cristina. Resulto que no fue del todo así, Cris solo le explicó a Andrés que un vecino le había leído un texto a propósito de su mujer, pero no le había entregado el texto. 

A veces las cosas llegan de forma inesperada y los que las vivimos tratamos de darles una explicación para darle sentido a lo que hacemos. Por eso creo que a este escrito, que ha dado mas de una vuelta hasta poder ser terminado, le ha llegado su momento y ese momento es ahora, cuando a penas faltan unos días para el cumpleaños de Cristina.

 Además, publico este escrito para resaltar la importancia del ejemplo que nos trasmiten las personas mayores, que son fuente de sabiduría para todas las generaciones y que las trasmiten a sus descendientes, como ahora es el caso de Cris, quien ahora toma el relevo en temas vecinales y lo hace de la mejor forma, como lo harían sus padres.

Y por último expresar y agradecer la suerte de tener unos vecinos, muchos de ellos en edades de mucha sabiduría, con historias dignas de ser escritas. Y poner en valor la importancia de disfrutar de lo cotidiano, como un saludo o una sonrisa, o un simple gesto que nos alegra el momento, como lo hacía Cristina, todo ello mas allá de ese ritmo frenético y esas rutinas que muchas veces no nos dejan ver y valorar lo realmente importante.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Autismo, Asperger, parálisis cerebral, madres, hijos y clases magistrales de vida.




Cristina 22-09-2024, por la tarde: “Si algo tenemos los autistas es un sentido de la justicia muy fuerte y cuando conocí a Montse y me contó todo lo que había pasado empecé a pensar en cómo ayudarla porque la vida ha sido injusta con ella.”

Antes de la parálisis cerebral de Montse, 22 años atrás, y en su infancia, Montse subía a menudo a Collserola, muchas veces llegaba hasta La Peña del Moro, un lugar simbólico y con cierta magia que los que aman la montaña en Barcelona suelen visitar. Despues de la parálisis cerebral nunca mas volvió a subir.

Cristina sería la artífice de rescatar para Montse un sueño olvidado por caprichos del destino. Montse volvería a subir a La Peña del Moro, y además subiría con su hijo y seres queridos.

  Y así empezaba a escribir, era muy despistado así que el día antes había dejado todo preparado. Cada detalle que le venía a la cabeza lo dejaba junto a la ropa de correr que ya tenía preparada, las llaves, su gorra azul de la suerte, los manguitos, los calcetines que no rascan,......y una piedra de Noe. Por supuesto antes había bajado al cuarto de las bicis a revisar la silla Joëlette, sabía que la silla estaba en condiciones, pero también sabía que el mas mínimo desperfecto podría dar a traste con la salida programada.

  22-09-2024 por la mañana, La Peña del Moro, empieza el otoño.

  Un grupo de soñadores del club Collserola Mountain Runners liderados por Cristina, Otto, Pau y Montse, que cabalga en la silla Joëlette, llegan a una cima, "La Peña del Moro". Llevaban semanas preparándolo y habían apostado todo a un día lluvioso, quien no arriesga no gana, y ellos habían ganado. Hizo un día otoñal perfecto para la actividad, había sido una semana de lluvia, por la noche había llovido a ratos y en la montaña se respiraba un frescor muy agradable con olor a tierra mojada. Montse acariciaba con su mano derecha la montaña, extendía el brazo desde la Joëlette y tocaba las hojas sintiéndose una extensión de la montaña, sintiéndose parte de ella.

Pau le decía a su madre: "Yo no entiendo porque esta piedra se parece a la mía, ¿Quién ha hecho el dibujo?, pero si las piedras se empezaron a pintar hace 10 años, no entiendo que sea igual que mis dibujos que se pintaron hace 5 años".  


Pau y Montse no sabían que había una tradición montañera de unas piedras pintadas que iban de mano en mano y de cima en cima. Habían llegado a la cima de "La Peña del Moro" y una de las piedras de Noe Gaya, la chica que pintaba mariposas con ayuda de su madre estaba en sus manos.

Resultó que el dibujo de la piedra de Noe que Doroteo le había entregado a Montse era muy parecido a los dibujos que su hijo Pau hacía cuando era pequeño. El que escribía sabía que algo bonito estaba pasando, pero no esperaba esta coincidencia tan inesperada.

La lógica matemática y sensible de Pau le hacía decir a su madre que esa piedra había que devolverla a su sitio, a la montaña. Pau no sabía que ese era el cometido de esa piedra, la próxima salida en Joëlette tal vez sería la excusa perfecta para dejarla en alguna cima.

A la vuelta de la excusión surgió otra bonita coincidencia, nos cruzamos en el camino con Roberto Heras. Roberto fue el chico que nos ayudó con su voto del jurado de GAES a conseguir la silla Joëlette que en ese momento transportaba a Montse.

  22-09-2024 medio día, ya están todos en casa, el que escribe charla con Montse y Cristina.

  Montse, la mamá de Pau, le explicaba al que escribía: "Pau es un niño diagnosticado como Autista de alto funcionamiento o un Tea Asperger, con altas capacidades que entiende el mundo a través de las matemáticas y la lógica, Pau observa y calcula. Detrás de cada autista hay una criatura maravillosa y ojalá todos tuviéramos la capacidad que tienen ellos de observar y apreciar."

Montse tiene 52 años padece parálisis cerebral desde los 32. Su pareja, un maltratador, les abandonó a ella y a su hijo Pau dejándolos encerrados. Tuvieron que venir los Mossos de escuadra a liberarlos. A Pau su padre le partió un brazo cuando solo tenía dos años. 

Por lo visto la providencia pondría más adelante a Josep en su vida, un tipo tranquilo y bonachón amante de la montaña y que siempre les acompaña.

Por su parte Cristina, la mamá de Otto le contaba: "Otto hasta los 2 años era un bebé y un niño “normal” que hablaba y hacía todo igual que el resto y en cosa de un mes dejó de hablar y reaccionar a estímulos, mirar a la cara, jugar… se quedó como en blanco."...

Los papás de Otto no supieron hasta los 30 años que ellos eran autistas, y fue mucho después de detectar el autismo de su hijo, sino ni lo sabrían.

Montse le decía que a veces el cielo nos hace guiños para que reaccionemos, por eso causa encuentros que no son fortuitos. El chico que escribía la historia le preguntaba a Montse cual sería su reto, objetivo o sueño después de haber conseguido llegar a su ansiada “Peña del Moro”, David le proponía escribir historias, tal vez un libro, y justo esa palabra era la que tenía en mente Montse, ESCRIBIR, para ayudar a los demás, y tal vez subir montañas.

Cristina le escribía a David: “Le tenemos que dar una vuelta, pero igual es el siguiente paso, escribir, Montse me contó que hasta hace poco estaba en modo supervivencia y ahora empezaba a vivir, lo siguiente es ayudar a otros en su situación”. 

Cristina tenía una entrevista en una emisora de radio la siguiente semana, quien sabe, tal vez el cielo ya estaba enviando más guiños…….

23-09-2024

Montse: "Hoy te comparto que la Generalitat me ha aprobado un paquete de ayudas para Pau, llevo mucho tiempo luchando para que le reconozcan su condición y por fin hoy llegó."

El que escribía daba gracias al universo por personas como Montse y Cristina.













domingo, 14 de julio de 2024

Lecturas para el futuro, a propósito de Elido

  Muchas tardes de fin de semana se aburría y le daba por leer, pero había veces en que necesitaba escribir historias, inventadas o no, pero la mayoría eran ficciones inspiradas en otras personas, tal vez reales. Las acompañaba de fotos de la época, eran tiempos de IA, y era el lector el que decidía su veracidad o no.

 Aquella historia empezaba así, en el siguiente punto y aparte, y sabiendo que en cualquier momento el que escribía la modificaría por cualquier recuerdo olvidado que le viniera a la cabeza, y que muy seguramente con el paso de los años volvería a releer para rememorar a su antigua compañera.

 Barcelona, año treinta y tantos del  siglo XXI

 Se acordaba de aquellos compañeros de trabajo, el que escribía ya estaba jubilado, eran los años treinta y tantos del presente siglo. El tiempo había pasado rápido, toda una vida en un visto y no visto. Cuando se aburría hurgaba en sus antiguos escritos. Nunca olvidaba a las personas que habían significado algo en su vida, por eso escribía sobre ellas, para eternizarlas.  Y hurgando en ellos aparecía aquella carta  que le había escrito en el año 2024 a aquella compañera que se jubilaba.

 Barcelona, año 2024

 Elido,

 Me emociono, aunque no te lo creas, al pensar en los años vividos en esta empresa. He de decirte que ahora es otra empresa, completamente diferente, ni mejor ni peor, son otras generaciones, otras formas de hacer porque también es otra época, otro momento de la historia, otras circunstancias…..Y ahora tú, te vas, te jubilas, después de casi 34 años acompañándome y muchos mas al servicio de esta empresa, de los trabajadores y de las familias que hay detrás.

 Valoro mucho todo lo que me llega, recuerdo hace unos años cuando me hablabas de la ley de la atracción y que nunca olvidaré, creo que fue cuando imprimiste aquella historia, "The is de limit", al igual que valoro y recuerdo otras muchas vivencias contigo como la época de los EREs, incluso una pandemia que paralizo el mundo... Ha habido de todo, y esa ha sido y es la gracia, enriquecernos con los diferentes puntos de vista. Creo que con los años nos hemos ido compenetrando y con todas nuestras "coincidencias" y diferencias, siempre he sentido a tu/vuestra empresa como mi refugio. Sois y habéis sido el motor para que yo haya podido desarrollar mi vida, independizarme, formar una familia y desarrollarme abiertamente como persona y profesional, no sé bien en qué, pero profesional.

 Debe ser complicado liderar una empresa multi cefalea, pero habéis demostrado que es posible, aquí estamos, el futuro no sabemos que nos deparará, pero de momento seguimos con los pies en el suelo.

 Dicen que nadie es imprescindible en una empresa e incluso en las familias, que venga lo que venga no hay más remedio que seguir, que a rey muerto rey puesto,…y un sin fin de refranes de este tipo. Pero los años y las vivencias dejan huella grabada en lo que nadie sabe explicar, tal vez en lo que muchos llaman alma y esas cosas. Hoy me explicaban como tu hermana Slegna se emocionaba al dedicaros el discurso de despedida, y que tú la mirabas con ojos brillantes, estas cosas me emocionan a mí también y hacen que la vida tenga mas sentido, incluso un sentido mágico. Son detalles que me pierdo por mis infinitos defectos, entre ellos mis tontas manías con no asistir a este tipo de eventos. Créeme que te voy a echar de menos, que mi alma me dice que esos refranes no son del todo ciertos, que cuesta mucho reemplazar un vacío, y que tengo la intuición de que el tuyo será irreemplazable. Se que a veces me enrollo mucho, creo que ahora lo merece, pero iré acortando.

 Mil gracias  por todo tu acompañamiento en esta empresa, por haberme acogido siempre, por haberme ayudado mas de lo que te crees, a mi y al resto de mis compis de departamento, de hecho no recuerdo ningún "no" por tu parte a la mayoría de nuestras peticiones, y se que si hubiera tenido que pedirte/pediros más cosas, siempre hubieras/hubierais estado ahí diciendo si.

 Y mil perdones si alguna vez no cumplí tus expectativas, tal vez  por no haber estado a la altura en aquel año fatídico en que no respondí como esperabais, nunca te lo dije, pero en aquella época una persona a la que quería mucho estaba sentenciada a muerte.  Tal vez este hecho influyó una pizca en lo que pasó, una mezcla de varios factores y tal vez alguna que otra debilidad tanto de la empresa como mía. Y mil perdones por detalles en los que te/os hubiera podido fallar.

 Ya sabes soy parco en comidas🤪😝, a mi invítame a correr, nadar o a trabajar😝🤫🤪, así que aquí te dejo este escrito. Me dejo muchas sensaciones y detalles positivos que no se atesoran en un escrito, se atesoran en la memoría y que no se pueden describir.

 Dile a Inot, ya sabes que a veces el mundo es al revés, que también le quiero mucho😝🤫🤪, pero tu perteneces a mi "Mon groc", y eso va mas allá del trabajo. ¿Qué es el."Mon groc"? eso tendrás que averiguar lo tu misma, si es que no lo sabes ya.

 Espero que en esta nueva etapa tengas tiempo para seguir realizando tu vida, con toda la salud y cariño para ti y para las personas y el mundo que te rodea.

 Cuídate mucho, cuidaros mucho los dos, y por favor pásate de vez en cuando por la empresa, el aire fresco siempre sienta bien.




sábado, 2 de diciembre de 2023

Un mes intenso y mi bienvenida al GEN BRCA2 y a otros achaques

 Otra vez volvía a su dentista para seguir con el tratamiento, iba contento se sentía a gusto con sus doctores y la inversión dental ya estaba asumida. María, su doctora estaba todavía recuperándose física y mentalmente de su perdida, pero la conexión era sincera y de una u otra forma el que escribía siempre acababa explicando alguna historia personal. Era un libro abierto, su mujer Mariajo no entendía porque contaba sus historias, las buenas y las malas. Le gustaba hacerlo, tal vez para desahogarse o para enseñar al otro a valorar la vida, aprender de los momentos buenos y de los malos, y por supuesto solo explicaba sus historias a gente con la que conectaba bien, como era caso de Diego o María. ¿Cómo estás David? ¿Qué tal todo?, y ahí estaba David explicando con todo detalle sus aventuras médicas de los últimos meses. Resultó que la madre de María había sufrido un cáncer años atrás y los doctores habían aconsejado a los hijos hacerse la prueba del gen, no se la hicieron en su día y ahora María al escuchar a David tal vez volvería a su médico para hacerse dicha prueba. 

Y David le explicaba parte de la historia que ahora empezaba a escribir.   

Como otras veces volvía a su rincón bibliográfico donde explicaba algunas historias de su vida para ir ampliando su diario, creía que tal vez algún día esas historias podrían ser parte de su legado.

El año 2023 estaba llegando a su fin, tenía que hacer balance de un año que tal vez sería otro punto inflexión en sus planes de vida y en su forma de hacer.

  No sabría como empezar a explicarlo, empezaría a escribir frases y la inspiración ya iría haciendo acto de presencia. Escribir era un bálsamo relajante por donde respiraba su alma.

Habían tenido la suerte de que Marina y Candela estuvieran dentro de un estudio genético. El equipo que llevaba su caso estaba desesperado intentando buscar un porque, una respuesta, una solución a su inmudeficiencia, incluso habían llevado su caso a hospitales de Francia e Italia. Un nuevo camino se abría y ahora los investigadores indagarían en el estudio de sus genes. Querían saber si en la sangre de la familia encontraban algo genético que explicara los continuos ingresos de Marina y Carlota, no encontraron nada, pero de casualidad encontraron un indicio inesperado, encontraron otro gen que nada tenía que ver con los achaques de Marina y Candela. Ya lo decía Pedro Navajas, "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...". Ahí estaba, repentino, insolente, sin respeto, sin buscarlo y de causalidad los investigadores habían encontrado un gen llamado BRCA2. Las personas con dicho gen pasan a ser de alto riesgo en cuanto a riesgo de contraer ciertos tipos de cáncer. Por la vertiente femenina del ramal familiar portador de dicho gen los genetistas aconsejaban someterse a varias intervenciones para que les fuesen extirpados ovarios y pechos. En cuanto al que escribía tendría que cruzar los dedos y aferrarse a revisiones anuales que incluirían resonancias magnéticas de páncreas, próstata y pecho, y visitas rutinarias con el equipo genetista y oncológico. 

   Sus hijos tendrían que hacerse las pruebas genéticas para saber si ellos también eran portadores de dicho gen, la probabilidad era alta, un 50% de posibilidades y eso le quitaba el sueño. 

Intentaría no perder su mirada ilusa de la vida, seguiría mirando sus montañas como las mejores del mundo, Sant Ramón, Collserola o el mismo Montjuic, seguiría corriendo por sus simples laderas con la misma ilusión, soñando con el paso de otro año para volver a sus otras montañas, a soltar en el pirineo todo lo soñado en los caminos del día a día, seguiría ilusionándose con carreras como aquella en la que coincidía con su amigo Esteve Rovira, nunca supieron si uno estiraba o el otro empujaba, pero la foto le sirvió como portada de una sus múltiples historias.


  Estela, la biotecnóloga, se lo había explicado al primer ramal de la familia. Aquella enfermad que se llevó a su hermana volvía a exhibirse, sin llegar a penetrar en sus cuerpos, pero amenazante. Un gen no funcionaba bien y por ahí se podría colar.

  Había sido un año intenso, uno de sus mejores amigos estaba en plena batalla contra la enfermedad, le habían extirpado un tumor maligno y estaba en las últimas sesiones de quimioterapia. A su compañero Ragde el cáncer le había arrancado un ojo y le había arrebatado su trabajo.  El padre de Ruth acaba de fallecer de dicha enfermedad, hacía pocas semanas que habían estado juntos y en aquel momento la enfermedad estaba dormida, pero en pocas semanas había sido devastadora. Incluso a Elido, la chica responsable de RRHH de su empresa, y a quien había informado semanas atrás de toda su agenda médica, acababa de ser operada de un cáncer de pecho, por suerte lo habían detectado a tiempo y solo le faltaban las sesiones de radioterapia.

Simplemente cambiaría sus planes de futuro, adelantaría muchos de sus planes antes de que el BRCA2 entrara en caos. Estaba feliz, había aprendido a valorar todo lo que tenía, lo bueno lo saboreaba y lo malo le hacía más sabio. 

  Le parecía increíble estar esperando en una sala de espera en la calle Manso para que un médico le atendiese, mientras en otras partes del mundo se cernían sombras y guerra. Los últimos años habían sido muy intensos por temas de salud de familiares cercanos, pero ahora era el que escribía el que estaba siendo asediado por sorpresas de la vida en lo que a su propia salud se refería. Un mareo repentino en uno de sus entrenamientos le había empujado a ir al médico para una revisión, -“tendrás que ir al hospital clínico”- le decía el doctor de Manso, -pido hora?- le contestaba David, -No, tienes que ir ahora mismo a que te miren bien ese corazón, lo tienes inflamado-. 

 Otro susto le avisaba de que a los 55 estas cosas pasan, sigues viendo el goteo de personas que parten y otras que nacen, aquel amigo que falleció o aquel otro cuyos hijos vuelan alto, o tu compañero que tuvo un ictus o tu amiga Noe que por fin consiguió su ansiada eutanasia tras años inmovilizada,….hasta que eres tu el que forma parte de ese goteo de noticias de amigos o familiares a cuya puerta pican los achaques, pero que se siente en el mejor momento de su vida.

Dibujo de la carta de despedida que Noe me preparó antes de morir.



lunes, 10 de julio de 2023

Segundas partes de historias, farolillos que siempre brillarán en nuestro interior, coincidencias, luchas,.....


 Tumbado en la cama se tocaba el vientre plano, trataba de imaginarse que sentiría la chica que en su niñez correteaba por Bastimens como quien pasea por las calles su barrio,  ocho meses con una criatura en sus entrañas, y de repente el dolor, el vacío, la angustia y la tristeza infinita. 

El que escribía se entristecía, el iluso que esperaba una última coincidencia, -por Sant Juan nacerá- le decía ella, y él se ilusionaba con que sería el 25 de junio, para regalarle la última coincidencia, el mismo día del cumpleaños de su hijo pequeño. 

La vida era así, siempre fue así, nos eleva a lo más alto para luego hundirnos en lo más hondo. Atrás quedaba aquel texto anterior escrito con ilusión y esperanza, ya no brillaba al leerlo, ya no había mariposas en el estómago.

El día anterior Mariajo le había informado de que el parto había ido mal, despues de 8 meses y  tras una repentina cesaría la pequeña criatura había fallecido.

No sabría que decirle el día que tuviera que volver, en todo caso haría lo de siempre, improvisar al dictado de su intuición para dar lo mejor de él. No nacemos enseñados para afrontar cierros errores de la naturaleza, solo el tiempo, el llanto, el amor y las alegrías futuras podrían cicatrizar su pérdida. Dichas perdidas son heridas de vida que quedan para siempre, pero que de alguna forma nos dejan en un nivel superior de duro aprendizaje que nos hace mas sabios y nos convierte en mejores personas. Seguramente ellos, Airam y Sineg, ya estarían en ese nivel superior, tal vez sin saberlo, de cicatriz les quedaría aquel farolillo que ellos encendieron y que se apagó, pero que les iluminaría en muchos momentos de su vida, buscarían la luz de aquel farolillo en cada brillo, y seguramente con esa luz mas adelante ayudarían a otras personas a suavizar perdidas parecidas.

Llevaría una piedra en el bolsillo por si acaso, a ella le gustaba la montaña y los dos eran seguidores de un tal Jornet. La piedra tal vez le serviría a ella para aferrarse a algo, una distracción más mientras la herida se suavizara o como excusa para subir una montaña. Tras la piedra había muchas historias de vida, historias de cimas y de soñador@s, historias de madres y de perdidas, ahora tal vez ella también pasaría a formar parte de aquella historia de las piedras viajeras.

 Además le explicaría algún relato como el que escribía en aquel instante y que empezaba despues del siguiente punto, aunque solo fuera para regalarle mas momentos de evasión.

  "Dios los cría y ellos se juntan", había sentenciado Oravlá a aquella pregunta a propósito de sus amigos de Swim. Ésoj y David se habían conocido 5 años atrás, cuando David empezaba a nadar para preparar una prueba Swimrun.

Fue Oravlá quién le metió el gusanillo del Swim y quién le presentó a aquellos tipos. En varios de sus escritos, que en el fondo no eran mas que relatos su vida edulcorados con su punto de vista, ya hablaba de ellos, y de la inexplicable conexión y buenas vibraciones que sentía con todos. Con su tocayo David M. ya había escrito varios posts en su blog, donde hablaba de la coincidencia de Sacul o de la conexión con Ailatan, y en otros escritos ya había escrito a propósito de la buena conexión con todos ellos, de Xiela que siempre le daba ánimos para mejorar en la técnica. Ahora le tocaba el turno a Ésoj, o Ahcel, que era como todos le llamaban. Habían nadado como lo hacían habitualmente, desde el espigón de la zona de Espai de Mar y hasta hotel Wela. El verano tocaba a la puerta y las medusas ya rondaban en sus pensamientos en cada brazada. El que escribía ya las había sufrido años atrás cuando una le había picado en la cara, desde entonces había desarrollado una mayor capacidad de detectarlas. Ya a mitad del recorrido David informaba a Ahcel de que ya había visto varias Pelagias, Ahcel no hizo ningún comentario y siguieron nadando. -Yo me salgo- fueron las palabras que Ahcel soltó mas tarde al llegar al espigón del Wela, una medusa la había picado y le había provocado una roncha grandiosa detrás de la rodilla.

 Había tantas medusas que habían decidido hacer la vuelta andando en vez de nadando, David iba con neopreno y podría haber vuelto a nado, pero una buena charla con Ésoj también le apetecía.

 Los dos eran cincuentones, solo eran amigos de swim, pocas veces coincidían en otros ámbitos y a pesar de que llevaban nadando juntos 5 años nunca habían charlado a propósito del tema de este escrito, los hijos y su condición sexual.

 Entre cincuentones suele ser un tema recurrente hablar o preguntar por los hijos, así fue como a la vuelta del Swim salió el tema de los hijos. En uno de los comentarios se derivaba del tema de los hijos al tema de la ciudadanía, David le decía a Ésoj que estaba un poco desengañado a propósito de la modernidad o progreso cultural de una parte de la ciudadanía. Aunque no le gustaban las etiquetas le explicaba que tenía un hijo gay y que recientemente, y en esta sociedad que muchas veces creemos tan avanzada, su hijo junto a su pareja habían sido increpados por otros jóvenes por ir de la mano, a David le parecía increíble que eso pudiera suceder hoy en día. La rabia de padre y de persona le corroía por dentro. Y otra vez surgían esas coincidencias o conexiones que David coleccionaba, esas coincidencias que muchas veces le servían para enraizar en mayor profundidad su relación con las personas. Ésoj contestaba a David,-“yo también tengo un hijo gay”, tiene 19 años y nos lo comunicó hace tres años. Ésoj  le explicaba a David la de veces que a su hijo le habían pegado o perseguido por su condición de gay o por defender a otros compañeros. Le explicaba que incluso una vez fue perseguido por un grupo de unos 15 tipos teniendo que saltar vayas y esconderse para que no le pegaran o no se burlaran de él. Además habían ido varias veces a comisaría por este tipo de agresiones y legalmente prácticamente no había nada que hacer.

Por otro lado los dos estaban preocupados por alguno de los sueños de sus hijos, el hijo del que escribía soñaba con ir a Rusia y el hijo del que había sido picado por una medusa soñaba con ir a China, ya tenían otro tema de debate y conexión.

 El paseo terminaba y los dos se despedían hasta el próximo día se Swim. El chico de la bici llamaba a Oravlá y le preguntaba,- ¿de donde has sacado a estos amigos, a estos tipos nadadores tan buena gente y con tanta conexión?, Oravlá contestaba - "Dios los cría y ellos se juntan" 

Tener un hij@ gay o hetero no debería ser motivo de alegría o tristeza, pero David se alegraba de que Ésoj  tuviera esa misma experiencia de padre de una persona gay. No solo les encantaba nadar juntos, sino que ahora tenían más temas en común, los dos habían desarrollado, por unos u otros motivos, sensibilidades parecidas. 

 Poco mas faltaba para terminar de aquel escrito en la semana del orgullo gay. David lo remachaba explicando que no solo en España seguía habiendo personas increpadas por su condición sexual. Pocos días atrás su hijo le explicaba a David, que a su amigo Burt, aquel chico polaco-inglés tan encantador y que había cautivado a toda la familia, le habían lanzado huevos cuando paseaba por París y había sufrido muchas vejaciones.

 Una vez terminado aquel escrito, su doctor Ogeid le llamaba, "-David ¿te importaría cambiar el día y la hora de visita para la semana siguiente? Airam ya tiene fuerzas para volver y ella misma te volverá a visitar-." La vida volvía a abrirse paso, aquel farolillo que se apagó, siempre la iluminaría, y ahora ya le estaba dando la fuerza necesaria para volver a brillar.

domingo, 7 de mayo de 2023

Primeras partes de historias, a propósito de mi odontólogo, de algunas coincidencias y de Camprodon


 Le gustaba ir a aquella clínica, se sentía a gusto, eran buenos expertos. Su mujer había escrutado varias clínicas y esta era la que daba mejores precios, además y lo mas importante, el trato era exquisito, la profesionalidad era total, era un equipo joven cuya forma de trabajar, como un solo ente, y la manera de hacer las cosas conquistaba a los pacientes. Por eso escribía aquel escrito, que se centraría en la doctora que llevaba todas sus intervenciones, con la que además tenía una buena conexión, lo escribiría en gratitud por el trato y por la profesionalidad de ODAS.

domingo, 30 de octubre de 2022

Swimmers


  Llegaban temprano y con lo justo, amarraban las bicicletas en el paseo marítimo cerca de Espai de mar y bajaban a la arena. Otros llegaban en moto o en coche. Espai de Mar abría a las 10:00, pero a ellos les gustaba madrugar, compartían la pasión por la vida, por la familia, por el hogar y la por amistad, por eso madrugaban, para mantener un equilibrio de todo ello. Enterraban la ropa y las toallas en la arena, y se lanzaban al mar, eran sus famosos entierros y el remedio para poder nadar ligeros. El que escribía era el rezagado del grupo, provenía del mundo del running, y fue el chico de las bambas rojas el que lo conectó con el mundo de las aguas abiertas, su amigo de nuevo le abría otras puertas. El frio siempre le había atraído, y el agua siempre le había llamado de una u otra forma.

domingo, 25 de septiembre de 2022

A propósito de Serdan


  Serdan tocaba ya a sus 90, cada vez que aquel hombre miraba sus cuadros se le empañaban los ojos, destacaba la luz en sus lienzos, uno en concreto presidía la entrada al lugar donde pasaría mas de media vida.
  Aquel señor mayor que tanto le había enseñado estaba afrontando la que sería tal vez su última década, mas de una trentena de años habían pasado desde que se conocieran, desde que se convirtiera en otro de sus discípulos y uno de sus mejores amigos. Conectaron desde el primer día, aquel diciembre de 1990 en que un joven con ganas de comerse el mundo se presentaba en las instalaciones de la que sería la empresa de su vida. 

sábado, 24 de septiembre de 2022

La bicicleta mágica

                                    

 Eran tiempos de redes sociales, de interconexiones, de trasiego y de intercambio. Desde Argentina, al otro lado del mundo, Javier había partido hasta España allí había encontrado un buen trabajo. Una vez instalado en Castelldefels por fin llegarían desde Argentina su mujer María Eugenia y sus dos hijos, una preciosa familia, joven y con ganas de vivir dando lo mejor a sus pequeños.

jueves, 28 de abril de 2022

Horas bajas

Antes de leer esta historia pido perdón por lo farragosa que os podría resultar, estos escritos los hago para mí, pero los suelo compartir sobre todo con los protagonistas de las historias que escribo, y suelen ser amigos míos, familiares o personas que en algún momento me cautivaron de una u otra forma. A estas personas, y despues de este escrito, se me ha ocurrido que las llamaré personas "Mariposa".

  Además, pido perdón por si alguien cree que este es un escrito sobre política, y pudiera pensar que el que escribe se ha posicionado en una u otra ideología, nada más lejos de la realidad, la parte que pudiera pareceros política la he basado en las escuchas de mi entorno repartido en el trabajo, amigos, familia y compañeros de deporte.

  Este escrito en concreto va dedicado una de esas personas que, sin ser amigos, y sin apenas conocernos me atrae y me cautiva de una forma inexplicable, este escrito va dedicado a Rasec, una de mis personas mariposa.

viernes, 11 de febrero de 2022

A propósito de Belmonte


Nadie lo sabía, aunque tampoco era un secreto, aquel personaje entrañable volvía a inspirar a aquel hombre que se inventaba historias reales.(El que escribía aquellos escritos jugaba con lo real y lo ficticio por eso escribía cosas sin sentido, por eso escribía, “-se inventaba historias reales-”, no se puede inventar una historia real, si se inventa una historia ya no es real, era su forma de atraer la atención de quien leía, evidentemente todas las historias eran reales, también quería conmover a los familiares de Belmonte, a quienes en forma de escrito pediría disculpas por nombrarlo por su apellido y no por su nombre, su nombre era Eduard, Eduard Belmonte, pero en la empresa era el eterno y entrañable "Belmonte", el metrólogo de ICD)


  Las semanas 6 y 7 de 2022 fueron semanas de óbito, primero fue la entrañable vecina del piso de abajo, Débora, la vecina Judía que llevaba tatuado un número en el antebrazo. El entierro de Débora había sido un entierro diferente a cualquier otro, era un entierro bajo el ritual judío. No hubo misa como solían hacer los cristianos, unos rabinos rezaban en susurros frente a la persona fallecida, tampoco había nichos, Débora había sido enterrada en el suelo, bajo tierra y sobre su lápida yacian un puñado de piedras y un farolillo. En todas las tumbas de alrededor seguramente se había seguido el mismo ritual, en todas ellas había piedras y farolillos sobre las lápidas. Las piedras eran símbolo de eternidad del alma y los farolillos formados por una vela dentro de una caja, para que la llama no se apagará, eran en memoria del ser querido. (El que escribía no quería en ese momento escribir sobre Débora pero ella había dejado huella en su vida, mientras contemplaba su entierro, en el cementerio judío de Collserola, se había prometido así mismo que algún día escribiría una historia en la que ella sería alguno de sus personajes, la vecina que estuvo en un campo de concentración y a la que un dictador trajo a España. Las referencias a Débora le servirían de introducción al motivo de aquel escrito, Belmonte, “El que reparaba aquel reloj del teatro Liceo”, "El hacedor de ranitas”, otro de sus grandes maestros que también volaba a otro lugar.


 A la semana siguiente del fallecimiento de Débora, le comunicaban la inesperada muerte de Belmonte. Llevaba semanas escribiendo a propósito de Andrés, su gran maestro en muchas cuestiones laborales y también de vida.

  Andrés rondaba la misma edad que Belmonte, y Belmonte, al igual que aquel hombre que escribía está historia, también había transitado las enseñanzas y aventuras de Andrés. (El que escribía estaba preocupado por la vida de Andrés, con quien tenía mas contacto que con Belmonte y quien al igual que el antiguo relojero, ya rondaba los 90 años, por eso en aquellas semanas estaba escribiendo una historia de Andrés. La noticia repentina de la muerte de Belmonte fue desconcertante. Todo había sido muy rápido, Belmonte había fallecido el día anterior. Ese mismo domingo aquel hombre había pasado frente a la puerta de su casa en uno de sus trasiegos runeros, y apunto estuvo de tocar al timbre para saludar a aquel viejo compañero. El destino es así, cuatro días mas tarde le comunicaban su fallecimiento.)

  Necesitaba ir al tanatorio para arropar a la familia, les trasmitiría en pocos minutos la huella que Belmonte había dejado en él, intentaría arroparles al igual que Belmonte le había arropado a él años atrás. (Días mas tarde escribiría estas palabras que ahora leéis, y el escrito por Andrés quedaría a la espera para otro momento)

  Allí estaban su hijo Eduard, su hija Cristina y su nieta Claudia, seguramente estaría toda la familia, María, Ingrid, Ferrán, Nuri, Marc... e incluso probablemente su bisnieta Joana. A pesar de que muchos opinan, probablemente sin saber, que una muerte a los 90 se considera algo natural, solo las personas que conquistan ese momento conocen el dolor y el sufrimiento, y solo las personas a su alrededor saben el vacío y la tristeza que deja en sus vidas, vacío y tristeza que luego el tiempo va encauzando en forma de plenitud. Aquel hombre había estado en otras ceremonias de óbito de personas mayores, pero la de Belmonte en especial le había golpeado, e incluso sorprendido, todos lloraban, él mismo no pudo remediar un llanto cuando se presentaba ante la familia de Belmonte, y cuando Eduard le explicaba que Belmonte había sufrido hasta decir basta y dejarse llevar.

  Le había emocionado sobremanera ver llegar a la familia, a la que no conocía, observar que Nuri, la nuera de Belmonte, llevaba el libro de fotos de los compañeros de empresa entre sus brazos, le puso la angustia y tristeza a flor de piel. También el entrañable Belmonte compartía con él la pasión por aquella empresa que tanto les había dado y que era regentada por Andrés.

  Su hijo Eduard decía que amaba a la empresa, y así era, de hecho la familia muchas veces le recriminaba en positivo que siguiera trabajando tantos años después de su jubilación. Todos los días se levantaba a las 5 de la mañana para repetir su ritual, constante y puntual, de desplazarse andando desde la zona de plaza Universidad hasta plaza España, para coger un autobús que le aproximaba hasta Viladecans, una vez allí otro le llevaba a Sant Climent, a la empresa en la que también trabajaba David, el hombre que escribía estas palabras. Todos los días llegaba puntual al bar "Vendrell", tomaba un café, ojeaba el periódico y entraba a trabajar.

  El que escribía la historia tenía mala memoria, probablemente por eso escribía, para registrar sucesos inolvidables de su vida y que estuvieran a su alcance de forma nítida en el momento en que su memoría los perdiera entre tantos y tantos episodios vividos y por contar.

  Había olvidado el detalle de muchas de las charlas y experiencias que con Belmonte había compartido, pero su memoria sensitiva era perfecta, las sensaciones de plenitud, respeto, admiración, gratitud y fortuna eran imborrables e inolvidables. Tenía 22 años cuando lo conoció y Belmonte ya cumplidos sus 58 años. A los 58 años de bagaje aflora en el individuo cierta sabiduría.  Muchas personas hacen balance de su vida a esa mediana edad adulta, su carácter se refuerza, es como si empezara la cuenta atrás, y muchas veces es cuando uno despliega, sin darse cuenta, todo su potencial histórico, aconsejando, enseñando, dando ejemplo, suavizando el carácter forjado de tantos errores y aciertos, para trasmitir a sus seres cercanos y a generaciones futuras todo su bagaje.

  Ya de niño, David se sentía atraído e hipnotizado cuando escuchaba a los mayores contar historias y anécdotas de tiempos pasados, historias que al igual que a Belmonte les convertirían en personas sabías. Por eso ya desde joven agradecía y valoraba sobremanera tener la suerte diaria de trabajar con Belmonte. Veintitrés años duró esa enseñanza diaria, aquel master infinito, aquel doctorado de la vida duró hasta que Belmonte decidió que 81 años ya eran muchos para seguir trabajando y que era tiempo de volcarse en su esposa y en su familia. Pero el que escribía era un ladrón de almas, y la de Belmonte no la dejaría escapar tan fácilmente, cada año le llamaba por teléfono o le picaba a la puerta solo para saludarle.

  Y volvía a repetir la misma frase del inicio, Nadie lo sabía, aunque tampoco era un secreto, aquel personaje entrañable volvía a inspirar a aquel hombre que se inventaba historias reales, nadie sabía que muchas veces coincidían en el autobús, nadie sabía que el ladrón de almas aprovechaba todos los momentos de aquellas enseñanzas que recibía, aquellas historias que Belmonte le explicaba, aquellas historias de su infancia y juventud, historias de posguerra, que le habían enseñado que las prisas no son buenas y que siempre hay tiempo para todo, que la juventud no tiene edad, historias de un reloj a las puertas del cual el hombre que escribía quedaba todos los fines de semana con su amada María, resultó que aquel reloj  era el que Belmonte reparaba en sus tiempos de relojero, el reloj del teatro del Liceo,...tantas enseñanzas, "cuídate David y no corras tanto" le decía al entusiasta proyectista. Nunca dejó de correr, pero tal como le aconsejaba Belmonte, ya no corría tanto. 


  Nadie lo sabía pero Débora, la vecina entrañable, tenía la misma edad que Belmonte, dos vidas paralelas de una misma época, dos culturas diferentes en un mismo instante de la historia, dos infancias similares golpeadas por la guerra, Débora por el nazismo y Belmonte por el franquismo, dos despedidas solapadas casi en el mismo momento de aquellos tiempos de pandemia.

 Su memoria de los hechos no daba para mas, pero el ramo de flores, el álbum de fotos y la ranita depositada sobre su urna de cristal serían inolvidables. Curiosamente tal vez faltaba su pipa. Siempre fumaba en pipa y ese fue el regalo que sus compañeros de trabajo le hicieron años atrás a modo de despedida. Seguramente su familia guardaría dicha pipa entre otras cuantas en algún rincón o vitrina, como otro tesoro y recuerdo de Eduard.

  El chico que corría sabía que tenía una de aquellas ranitas que Belmonte le había regalado años atrás, pero quiso buscarla y no la encontró. Apenas conocía a la familia, y aunque sabía que seguramente le entregarían encantados una de aquellas ranitas de Belmonte, no se atrevió a pedirla, así que decidió buscar una solución.

  El que escribía aprendería a elaborar las ranitas de Belmonte, aquellas ranitas diminutas que Belmonte realizaba y que regalaba a sus personas cercanas, incluso en algún establecimiento de su barrio se podían encontrar o en la farmacia, algunas hechas con billetes de autobús y que le habían servido para trascender a los demás, para trascender la grandeza de su persona. 

 A partir de aquel momento el chico con el que muchas veces iba en el autobús intentaría mantener la tradición de Belmonte, y las regalaría para recordar su figura, cada vez que las regalase diría que un gran compañero le enseño a hacerlas y que se llamaba Eduard Belmonte, el relojero, el verificador, el entrañable, el maestro, el sabio que incluso en la hora de su muerte se mantuvo fiel a sus principios, partiendo hacía otro lugar lejano a la una en punto, ni un segundo arriba y ni un segundo abajo.

  Días después de aquel escrito estallaba la incertidumbre en Europa, ni siquiera una pandemia mundial había frenado el individualismo materialista que asolaba a la humanidad, tal vez volvían los tiempos de guerra. Comenzaba la invasión rusa de Ucrania, su ejercito se desplegaba y se iniciaban los primeros bombardeos.

  El hombre que escribía lanzaba, en forma de foto, su bombardeo particular. 

  Ethel había alineado sus ranitas, el ejercito de Eduard Belmonte ya estaba en marcha, ordenado y preparado para una explosión de colores, esperanza y ejemplo de errores que no se podían volver a repetir.

  Descansa en paz Eduard, entrañable y querido por tu familia y tus amigos, y por supuesto por tus compañeros de trabajo a los que tanto nos enseñaste, hasta hoy mismo seguimos plegando y desplegando tu legado.













domingo, 21 de noviembre de 2021

Carta a Selegna y "La sitja del Llop" 20-11-2021

                             

Probablemente la historia mas dura que he escrito y de la que tanto he aprendido

14 de noviembre de 2021

   Había pasado casi un año, la vida sigue era su conclusión, cada día sería el último y no se perdería ninguna oportunidad. La partida casi repentina de Selegna y la forma en que se marchó no hizo mas que reafirmarle en su forma de ser. El era así, creía que las personas no estaban preparadas para la muerte, por eso no desperdiciaba ninguna oportunidad. Así se lo explicaba a sus hijos por si algún día el óbito tocaba a su puerta, -si algún día muero espero que lloréis, pero que sea de alegría y de celebración de lo bien que lo hemos pasado, me ha dado tiempo de disfrutar todo y de dejar mi huella con vosotros, recordad que ha sido vuestra madre quien me ha acompañado en este extraordinario viaje, y ha sido ella la que ha puesto mas esfuerzo en vuestra maravillosa creación, y por favor ponedle a mi ataúd alguna que otra pegatina de esas que a mi me gustan-.

  Y otra vez empezaría a escribir, María le acaba de explicar un detalle desconocido que había sucedido días antes de la repentina partida de Selegna. 

 Él no conocía aquel detalle tan duro del día en que a Selegna le comunicaban que en breve tendría que partir.

 Al saber lo sucedido en aquellos momentos, aquel hombre decidió escribirle una carta para explicarle como había ido aquel primer año tras su partida.

   La carta decía así:

Barcelona 19-11-2021

  Selegna, ha pasado poca mas de un año desde que te tuviste que ir, estoy seguro de que con el paso del tiempo nos volveremos a ver, pero para tu tranquilidad y tu descanso infinito te escribo esta carta para que sepas como están las cosas por aquí.

  Ha sido un año raro, una mezcla de dolor y alegría, no solo porque tu te tuvieras que ir tan rápidamente y sin apenas explicaciones, además han pasado otras cosas que han ido suavizando tu marcha. 

  Es posible que aún no lo sepas, pero después de tus años de lucha por una cura para Marina, se ha encontrado un tratamiento increíble, tu hija lleva meses sin recaídas, si, ya se que no te lo crees, pero es así. Por fin se engordo esos Kgs que le faltaban y a pesar de que aún recibe cierto rechazo de una sociedad no preparada para human@s tan extraordinarios como ella, Marina se está haciendo un hueco en este mundo. Esta semana le han dicho en el instituto que no podrá terminar enfermería, no conocen a Marina, y no saben de donde viene, terminará y seguirá su camino. Se ha apuntado a un gimnasio para ponerse fuerte en lo físico, y además está muy centrada en los estudios. 

  En cuanto a tu rebelde Carlota, ya sabes como es, tiene un carácter bravo difícil de cambiar, ya se que tampoco te lo vas a creer pero ha empezado a trabajar, estoy seguro de que algún día podrá encauzar esa rebeldía y la utilizará para hacerse un hueco al igual que Marina. Así que no desesperes, ten paciencia y ya veras que las dos saldrán adelante. 

 En cuanto a tu amado Jordan, la verdad es que le está costando estar tan lejos de ti, lo va llevando como puede, cada semana voy a verle y charlamos. Con la excusa de que me invite a un café cada jueves me presento allí y conversamos un rato mientras se fuma un cigarro. Ya sabes, hablamos del trabajo que tanto le gusta, arreglamos el mundo y cotilleamos temas de familia.

 Esta semana ha sido una semana de cierto júbilo, además de lo que te he explicado, justo hoy se ha graduado Iván, seguro ya has visto todas las fotos que se han cruzado en los diferentes whatsaps familiares. 


 En cuanto a tu amiga María, mi amada, aún sigue siendo tan terca como una mula, pero ya sabes que también por eso se hace querer. Forma un equipo muy divertido con tu hija Marina y casi todos los días se pegan buenas charlas al teléfono.

 En fin, poco mas te puedo contar, ahora mismo me tengo que ir con tu hija, la cazanubes, que me está esperando con Jordan para otra se sus historias, ya sabes como es, cuando se empeña en algo embarca a todo el mundo. 

 Y por cierto mañana tengo una carrera, ya sabes que nunca dejaré de correr, cada zancada me da vida, la carrera se llama La Sitja del Llop, iré con buena compañía, mis amigos Álvaro, Javier y Roger.

Un besazo Selegna, ten paciencia, volveremos a estar juntos, volverás con tu familia.

David

Aquel hombre sabía que Selegna jamás recibiría aquella carta, pero se aferraba a creer que tal vez allí donde estuviera sentiría la onda expansiva de su alma.

Y una vez acabada la carta a Selegna, escribiría el detalle de lo que María le había contado, para no olvidarlo y seguir llevando a Selegna por bandera.

5 de noviembre de 2020

"Cógeme la mano María" fueron las únicas palabras que brotaron de su alma,  le acababan de comunicar que la enfermedad ya era imparable, le quedaban pocas semanas de vida y los médicos solo podían enviarla paliativos. María le apretaba la mano, cuyo dorso acariciaba con el dedo pulgar, y apretaba los dientes para no llorar mientras que con la otra mano, su mano débil, empuja la silla como podía. Selegna nunca perdió el humor e incluso en aquel momento y después de un profundo y cariñoso silencio, le  dijo a María, "-vaya dos, una tarada por una enfermedad incurable y una tarada a punto de morir-".

   Diez días mas tarde Selegna moría con la triste despedida de ver a su hija Marina tumbada en el sofá, como otras muchas veces, sufriendo otro horroroso ataque del trigligemio. El panorama que dejaba era desolador, ni siquiera en el día de su muerte pudo despedirse de su hija Marina con cierta dignidad, las dos tumbadas frente a frente, una luchando con las puertas de la muerte frente al dolor de ver a su hija sufriendo, y la otra soportando los dolores mas duros, el dolor del trigligemio y la inminente perdida de su madre. 

  Además en aquel momento la humanidad estaba sufriendo una de las mayores pandemias de la historia, el COVID-19 se había llevado a mas de cuatro millones de personas y las muertes no cesaban, solo en España llegaban a morir hasta mil personas al día. Toda una generación de personas en su tercera edad estaba muriendo en la mas absoluta soledad, en el mas absoluto abandono. 

  El panorama era desolador, la angustia era infinita y negro era el color.

19-11-2021

 La vida seguía, solo para Jordán había un vacío infinito.


domingo, 31 de octubre de 2021

Swimrun 2021 y mucho mas

Aquel día no habría fotos, así lo decidió aquel hombre, el fotógrafo de Marnadadas ya no iría en calidad de fotógrafo, atrás quedó su cámara y ese día iría como nadador. Mas adelante tendría que dar el paso final y desprenderse de todo, pero nuevamente sería su intuición la que decidiría el momento adecuado, y ese momento aún no había llegado.
Habían pasado diecisiete años desde que Cadaqués entró en su casa. Un buen día uno de sus maestros le regaló aquel cuadro que con tanta intensidad brillaba en la sala. El chico de las bambas rojas no lo sabía, pero ya estaba escrito a oleo que algún día sucedería. Su aventura juntos ya había empezado mucho antes de conocerse.

domingo, 17 de octubre de 2021

Jugando con la piedra de Perejil

 Mientras escribía sus historias, su mente recibía un aluvión de pensamientos. Las piedras pintadas le perseguían, tal vez era su maldición, primero fueron las piedras “The sky is the limit”, después llegaron las piedras de “El camí de la papallona”, y cuando esas piedras  pintadas ya eran leyenda y volaban con el impulso de otros, otra piedra le quitaba el sueño, le robaba el pensamiento. Que gran idea tuvo aquel otro grupo de nadador@s de aguas abiertas!! pintar la piedra de Perejil!! que locura!!, pensó al principio. 

domingo, 12 de septiembre de 2021

Las tres cimas mas altas de Pirineo, Posets, Aneto y Monte Perdido

Nunca lo hizo, otros lo hicieron por él, y aunque lo hicieron más grande de lo esperado, su sueño nunca sucedió tal como él lo soñó.

Pero algún día rescataría aquel sueño y lo desplegaría tal como fue soñado.

Y otra vez como otras muchas veces comenzaría a redactar otra página de su vida. Le gustaba escribir y plasmar sus vivencias pasadas, pero esta vez sería diferente, empezaría a escribir una historia que aún no había sucedido, la historia empieza así “Nunca lo hizo, otros lo hicieron por él, ……..”

“The sky is the limit” rezaba aquel sueño de tres piedras en tres cimas, que al final quedó convertido en miles de piedras pintadas por cientos de cimas por todo el mundo, en lo que muchos llamaban “El camí de la papallona”

domingo, 27 de junio de 2021

Coincidencia nº 55 "A propósito de Emma Roca y de un vacío infinito"

 Coincidencia nº 55 "A propósito de Emma Roca y de un vacío infinito"

                     

Así lo decidió, su tío dejaría el encabezado del escrito de su compañera de trabajo Ethel tal como ella lo escribió, sin entrar en detalles, sin intentar dulcificarlo ni retocarlo, real simple y crudo.

“La fatídica palabra se apoderó de su cuerpo, cáncer. Su mente no podía dejar de repetirla. Aunque no estaba todavía diagnosticado, ella lo sabía y dejó a sus buenas amigas tomando un café para ir a recibir la noticia. Al dentista les dijo que iba. Ni a su atento marido informó. Quería afrontar el primer minuto del largo camino que le esperaba sola con sus sentimientos. Confirmado el pronóstico, solo quedaba respirar hondo y coger fuerzas para informar a los que serían su apoyo en los meses venideros……… Tremendo trago, sobre todo con sus hijas. Dos preciosas niñas que lloraron fundiéndose en un largo abrazo repleto de amor. ”

Carpe Diem (Ethel)

domingo, 9 de mayo de 2021

Coincidencia Nº 52 "Gratitud, agua, amigos, diseño y sincronicidad"

                  

A propósito de la gratitud, del agua en forma de “aguas abiertas”, de los amigos, del diseño y de la sincronicidad.

  Tengo un amigo y compañero de trabajo que se llama Genís, formamos un gran equipo en cada diseño industrial que realizamos. Siempre es un placer trabajar con Genís, estamos muy sincronizados y este post es una muestra de ello. Pero aquí no vengo a explicar lo que hago en mi trabajo.

domingo, 12 de abril de 2020

Mascarillas en tiempos de confinamiento

  Mascarillas en tiempos de confinamiento


   Siempre he sido una persona activa en todos los sentidos, necesito ir mas allá y seguir buscando y explorando nuevas alternativas, además necesito hacerlo abrazando al máximo a las personas, entidades o situaciones que me rodean, es lo que muchos llamamos Win-Win.



  En este sentido de Win-Win y de dar lo mejor de nosotros en cualquier circunstancia, y estando en estado confinamiento se me ha ocurrido hacer esto que ahora os explico.
Tengo un compañero de trabajo que tiene una impresora 3D y está trabajando activamente en casa produciendo viseras para máscaras que luego y través de un grupo llamado “Coronavirus Makers” distribuyen por los diferentes hospitales. Están coordinados con diferentes entidades para hacer los montajes y la posterior distribución. En el caso de mi compañero de trabajo han sido los mossos de escuadra quienes han pasado a recoger las viseras. Es una iniciativa genial y surgida directamente de la ciudadanía.

domingo, 2 de abril de 2017

A propósito de Águeda “coincidencia 51”

A propósito de Águeda “coincidencia 51”

 Año 2007

   “Llegué corriendo a la sala de urgencias del hospital Vall d’hebron, al fondo María José con cara triste, sería y preocupada, a su lado nuestro pequeñín Iván, con esa carita de optimismo que aún a día de hoy y después de 9 años conserva inconscientemente. Al mismo tiempo y en otra sala varios doctores y enfermeras se afanaban por mantener consciente a David, nuestro otro pequeñín.