jueves, 6 de agosto de 2026

Itinerarios Up Stones para todo el mundo



Hace unos meses, Biel, que trabaja en la universidad de Barcelona, me propuso presentar nuestro proyecto Itinerarios Up Stones en el entorno UMAIS 2026, Urban Mobility and Healthy Ageing Summer School.

Dejo aquí un resumen de como lo sentí y de como sucedió.

Habían pasado 14 años desde aquella foto.

Las Joëlette ya no brillaban como antes, pero conservaban la misma fuerza.

A ellos les pasaba lo mismo que a las sillas: no brillaban como antes. Muchos zarpazos y alguna que otra piedra en el camino. La que fue punta de lanza de este proyecto ya no estaba, pero su llama seguía vivía entre los que seguíamos plegando y desplegando sillas.

Días antes de una la salida, montaban las Joëlette y se aseguraban de que todo estuviera perfecto.

 Esta vez era diferente. Había que presentar el proyecto frente a universitarios de todo el mundo, reunidos en Barcelona en el marco de la UMAIS 2026, para hablar de movilidad y accesibilidad.

Xavi, que era la fuerza del proyecto, le sonreía y le decía: "Ya sabes que yo lo que haga falta, pero para una presentación en inglés va a ser que no".


Debe ser cierto ese tópico de que en España casi nadie habla inglés, y que muchas personas llevan toda la vida sin atreverse a dar el salto.

Incluso desde la organización "Itinerarios Up Stones" habían hecho un llamamiento en redes sociales, y ni así habían conseguido que alguien apareciera para ayudarles con el idioma.

Les daba igual.

Xavi era la voluntariedad.
Anna, con sus cuentos de Ona y la piedra mágica, tejía el mundo desde la imaginación. David siempre la animaba a seguir haciéndolo. Cris era el pegamento de todo ello.

Probablemente, y desde cierto silencio, los padres de Noe y Anna lo sabían.

Que muchas veces el idioma no es lo más importante. Importa cómo se dice, y desde dónde se dice: los gestos, la mirada, la silla que se muestra, las fotos que acompañan, el tono sincero de quien habla desde el corazón.

No hacía falta ser un políglota. No es solo hablar; es mostrar, es sentir, es conectar. Y eso, ellos lo llevaban tatuado en el alma.

Irían tranquilos, con su inglés de estar por casa. Con su silla y su historia. Y con la certeza de que, aunque las palabras fallaran, el mensaje llegaría igual.

Y lo hicieron. Y salió mejor de lo esperado.

¿Quién les iba a decir en el año 2014 que en 2026 estarían en la UPC enseñando Up Stones a estudiantes de Erasmus de todo el mundo?

Finalmente, y después de preparar y prácticamente memorizar lo que tenía que decir, al salir delante de los estudiantes de Erasmus olvidé todo lo preparado. Solo recordaba estas frases de arranque: "It looks like a strange bicycle, but it is not a bicycle, it is a piece of magic that turns wheels into wings. This is for people who believe they cannot fly".

Después de estas frases, arranqué a hablar sin apenas prestar atención al PowerPoint que había preparado, ni al discurso que había memorizado. Biel miraba desde un lateral de la sala y en ningún momento tuvo que levantarse para ayudarme a expresarme en inglés. Solo a dos minutos de finalizar el discurso, levantó una mano e hizo el símbolo de la victoria —al menos así lo interpreté yo—, aunque el significado era que solo faltaban dos minutos para finalizar la presentación.

Objetivamente, y desde el punto de vista gramatical o de expresión en inglés, tal vez la presentación no llegó a ser lamentable, aunque estuvo cerca. Pero los que me conocen en ámbitos amplios saben que David es un fanático en positivo de la comunicación, y que el lenguaje no son solo palabras. También existe el lenguaje paraverbal, es decir, la forma en que presentas la idea y, por supuesto, los gestos, las miradas y la pasión que sale de uno mismo cuando crees en lo que estás explicando. Todo ello, acompañado de imágenes y la silla físicamente en la sala, hizo que todo saliera según lo planeado. Yo sabía que no sería una presentación brillante, pero estaba completamente seguro de que llegaría a calar en el público.

Tras la presentación, se acercaron varios alumnos a la silla con mucho interés. Un chico canadiense preguntó en profundidad acerca del funcionamiento mecánico de la silla, y una chica mexicana quedó sorprendida en positivo por semejante proyecto de voluntariado.

 
Al margen de cómo fue mi presentación en concreto, me quedo con todo lo aprendido del resto de presentaciones, así como de las personas que las hicieron.

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Maria Carool Sanjurjo, Responsable de entorno social y gobernaza en el Hospital de Sant Pau.

Hola David,

A mí me encantó tu presentación y el ambiente que se vivía, pero, sobre todo, me encantó lo que hacéis.

Seguro que os tendré muy presentes y que encontraremos la manera de incorporaros en algún proyecto o iniciativa. De verdad, os tengo muy, muy presentes.

Quedamos un día y vemos juntos hacia dónde podemos llevar todo esto. También me encantará enseñarte el huerto terapéutico y algunas de las cosas que estamos haciendo aquí en movilidad, porque creo que puede tener muchísimo sentido.

Me encanta lo que hacéis, de verdad.

Un beso bien fuerte y fins ara!!!

Maria
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Helena Llorente Blasco, Trabaja en CEMCAT , Centre d'esclerosi múltiple de Catalunya.

Buenas tardes David,

Yo también me quedé con muchas ganas de poder hablar contigo con más profundidad. Le he explicado vuestro proyecto a la trabajadora social del centro en el que trabajo y la idea es trasmitirle esta información a la Fundación para ver si es posible crear alguna sinergia. De todos modos, si vemos a alguna de las personas que atendemos interesada en hacer excursiones en la montaña, le pasaremos el nombre de "Itinerarios Up Stones" para que pueda ponerse en contacto con vosotros.

Muchas gracias y espero volver a saber de ti muy pronto!

Un saludo,

Helena

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El tercer proyecto presentado fue "En bici sense edat", y la chica que lo presentó era Elisa Ojeda.
Le envié un mensaje, pero no tuve respuesta.

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Por otra parte, desde diciembre de 2025 y hasta mayo de 2026, asistí cada jueves a clases de inglés durante una hora, lideradas por Nicole Cartini. El último día de clase me dejó hacer la presentación ante mis compañeros de inglés. De verás que fue un desastre por culpa mi miedo escénico, pero me fue genial para saborear la sensación de estar delante de un público. Creo que sin la ayuda de Nicole y de los compañeros de clase, no me hubiese atrevido a hacer esta presentación. Algunos de los compañeros y la propia profesora Nicole, fueron mas allá de las clases y me ayudaron en amplios y varios sentidos, incluso con el redactado del Powerpoint. Por ello les estoy infinitamente agradecido.

jueves, 18 de junio de 2026

Antonia

En el último relato de quien suscribe estas palabras,  había un personaje del que aún no se había hablado: Antonia, la persona que le había comunicado que dos de sus relatos serían publicados en el siguiente libro "Desde mi habitación", del proyecto RELAT-HOS que ella misma lideraba.


Se habían cruzado varios correos electrónicos en los que Antonia informaba a David, a este David al que luego llamarían Deivid, de las fechas de publicación. Había surgido una bonita conexión, y ahora surgían estos párrafos.

Antonia era una enfermera jubilada. Llevaba muchos años profundamente volcada en el proyecto. En cierta manera, era un espejo de una parte de David. Veía en ella la misma pasión por RELAT-HOS que él sentía por Itinerarios Up Stones.

Fue en esos preparativos, para la presentación del libro en septiembre, cuando Antonia invitó a David a una mesa redonda. Allí se hablaría del cuidado de las enfermeras, de cómo desconectar del hospital y de poder cuidarse uno mismo al margen de la vocación. David asistiría en calidad de paciente relator. Para él era todo un reto: tenía pánico a hablar en público ante tanta gente. Pero en lo más profundo, lo hacía por Mariona. Ella era su inspiración para escribir muchos de sus relatos.

Y allí estaba Deivid, sentado entre dos grandes personas: a su izquierda, David; a su derecha, Merche. ¿Que quién era Deivid? Deivid era el David que escribe estas palabras. Al haber dos Davids en la mesa, Antonia rebautizó a este David relator como Deivid.



Resultó que Antonia no solo había invitado a David a una mesa que quizá no le pertenecía , pues él no era paciente, solo estaba allí por su sobrina, sino que además le había pedido que se metiera un lápiz en la boca días antes de la charla, para practicar el habla pausada, ya que Deivid hablaba muy rápido cuando se ponía nervioso.

Para colmo, el rebautizado “Deivid” llegó a la mesa y Antonia lo sentó justo en medio. 

Así era Antonia: te atravesaba por completo y no te dabas ni cuenta.

El otro David, el chico sentado a la izquierda del ahora Deivid, había perdido una pierna años atrás, y por eso estaba allí en calidad de relator. David no sabía que ese mismo mes le habían cortado una pierna a un familiar del Deivid que ahora escribe.

Merche, a su derecha, era una chica inmunodependiente que había vivido experiencias que eran un espejo de las de Mariona.

En varias ocasiones resonó la palabra "IMPARABLES" en la mesa, justo el sábado anterior el Deivid de este relato había conversado, en el entorno de las Free Conversations, con un grupo de chicas sobrevivientes de cáncer que se hacían llamar "las imparables".


El universo es así: nos ofrece infinitos momentos para que nosotros les demos un sentido único e irrepetible.

¿Lo que pasó después entre David, Merche y el Deivid de las coincidencias? Eso es justo lo que acaba de empezar. Este relato es solo la antesala de lo que está por venir.

Mil gracias Antonia, por cruzarte conmigo, por todo lo que contigo he aprendido, por mostrarme lo que hay al otro lado del mundo de la enfermería y por esas dos personitas que sentaste junto a mí.

viernes, 24 de abril de 2026

DRAGONES

23 de abril de 2026

Ese día en Bellvitge habían repartido entre los pacientes unos librillos de microrrelatos de hospital, acompañados de una rosa.

Marina le explicaba a David que había unos escritos muy bonitos, y le leía en voz alta alguno de ellos.

Ella no lo sabía, pero David llevaba en la mochila uno de sus origamis, un dragón, para regalar a alguna persona en un día tan señalado de libros, rosas y dragones. Lo había creado días atrás, y le había pegado un pequeño imán para darle la practicidad de poder pegarlo en cualquier sitio metálico y así alargar el recuerdo de una bonita historia que probablemente sucedería.

Era extraño no tener claro a quién entregarlo. Tenía en mente varias personas, pero algo le decía que ese origami no era para ninguna de ellas.

Y ahí estaba Marina, en pijama y sentada en la cama de una habitación de la planta 7, leyendo en voz alta a su tío David uno de los relatos. El título era "Donde anidan los dragones".

No daba crédito al relato que Marina le estaba leyendo. Versaba sobre dragones, hospitales y origamis. La autora se llamaba Meritxell Soriano. Era técnica en radiología, y su misión diaria era cazar mini dragones para evitar que crecieran dentro de las personas. Ella los llamaba dragones, pero se refería a cánceres en estado incipiente.

Jordi, el paciente del relato, hacía origamis. Seguramente encontraba en ellos cierta paz. Luego los regalaba, probablemente para dar sentido a lo que le sucedía —al igual que la persona que escribe estas palabras. Por eso Jordi le regaló a Meritxell una rosa de origami, tal día como hoy, pero de unos años atrás.

Aquella historia que Marina estaba leyendo resonó hondo en David. Por fin había encontrado a la persona a quien entregar su dragoncito. En gratitud por su labor, y además por el regalo de un relato tan sencillo y profundo, Meritxell sería quien recibiría aquel mini dragón.

Era media tarde, y el día acababa de empezar. El centro de Barcelona vibraba con aquella marea de personas que se paseaban a la caza de un libro, de un autor, o de una dedicatoria para regalar un libro con el sello del propio escritor.

Días atrás, David había enviado un mensaje a Elsa, la hija de Eduard Punset. Años atrás tuvo la oportunidad de trabajar junto a Eduard en un proyecto, y acababa de encontrar una foto anecdótica de aquella época del año 2014.

La foto ilustraba aquella piedra pintada de Noe Gaya que no era ni un sol ni una flor, sino que había resultado ser un nido de dinosaurio de hace un millón de años. Aquella coincidencia fue el certificado de que Eduard daría lo mejor de sí mismo para participar en aquel proyecto. 

Así que el iluso que escribía este relato creyó que sería una buena idea enseñarle dicha foto a Elsa. Porque aquel nido era el mismo que David se encontró a la entrada del lugar de trabajo de Eduard. La piedra de Noe que David entregó a Eduard era aquel nido de dinosaurio. Supo en aquel momento que Eduard ayudaría en el proyecto de Noe Gaya y Ana García: piedras pintadas de mano en mano, y de cima en cima.


No sabía muy bien qué le impulsaba a contactar con Elsa. Tal vez su inconsciente le empujaba a repetir con ella lo que ya había conseguido con su padre. Tal vez solo quería ayudar a Mariona, contando su historia a Elsa, con la esperanza de que surgiera algo similar a lo que surgió con su padre. Tal vez era en gratitud a Meritxell por algo inexplicable, o tal vez solo era el instinto de padre. 

Todos los padres queremos dejar huella en los hijos, e incluso soñamos con dejar huella mas allá de nuestra vida. 

Eso haría con Elsa, le contaría una historia de su padre que probablemente ella no conocía, para alargar aún mas la huella de Eduard en Ella.

Elsa llevaba días ajetreada entre preparativos, viajes y publicaciones, y Sant Jordi había sido agotador. Por eso probablemente no había respondido a David. Y por eso esa tarde-noche había elegido un restaurante tranquilo y alejado de bullicios. Además, ellos ni se conocían: ¿por qué iba a contestar a un extraño del que su padre seguramente nunca le había hablado?

David había conseguido un libro firmado para su amiga Andrea. Más tarde tenía una cena con su familia, y la tarde de Sant Jordi prometía bonitos momentos. Lo que él no imaginaba era el mensaje que estaba a punto de recibir, justo en el día del libro.

Le acababan de comunicar que en junio se publicaría el libro de relatos de Bellvitge, "Desde mi habitación". Dos de sus relatos habían sido incluidos, y en junio tendría lugar la ceremonia de publicación a la que todos los coautores estaban invitados y a los que les sería entregado un ejemplar. Otra vez no daba crédito, y todo sucedía el mismo Sant Jordi. !Asistiría con Marina!

Pero la tarde no terminaba ahí. Por la noche, sus hijos habían hecho una reserva sorpresa en un restaurante tranquilo, en un lugar alejado del bullicio de Barcelona.

Cuál fue su sorpresa al llegar. Allí estaba Elsa, sentada sola en una mesa, recuperándose de un fantástico y agotador día en el que un dragón marcó el camino invisible de una tarde inolvidable.

Lo que pasó después con Elsa Punset y Meritxell Soriano solo acaba de empezar, y muy probablemente merecerá otro escrito.

24 de abril de 2026

 Fui al hospital a entregar en persona el dragoncito a Meritxell, al no encontrarla le dejé una nota manuscrita que decía así:

Mil gracias por tu labor de cazar mini dragones. Colecciono coincidencias, y al igual que tú escribo relatos. Muchas veces utilizo dichas coincidencias para dar sentido a lo que hago, y como excusa para escribir. Mi sobrina Mariona costea pasa muchos días ingresada y a los dos nos gusta escribir. Hoy Mariona me leía en voz alta un relato que me ha impactado positivamente, “Donde anidan los dragones”. Ayer sucedió una bonita coincidencia. Te busqué para entregarte un mini dragón que guardaba, para regalarlo en el momento oportuno. Mariona está ingresada en la planta 7. El dragoncito tiene un imán. Un abrazo Feliz Sant Jordi! El mío ha sido precioso Espero que hayas tenido un Sant Jordi precioso

27 de abril de 2026

 respuesta  manuscrita de Meritxell a David:

David, no imaginas cuánto me emocionó leer tu nota. Escribir es, muchas veces, un acto solitario, y recibir una respuesta tan sincera y llena de sentido le da un valor inmenso a todo.

“Donde anidan dragones” nació de muchos silencios de miradas compartidas donde la vida se vuelve frágil pero también inmensamente valiente. Nunca imaginé que esas palabras pudieran cruzar al otro lado y encontrar un eco tan bonito como el vuestro. Gracias por ello. Qué maravilla esto de las coincidencias!

Tu mini dragón ya tiene su lugar especial, y cada vez que lo vea recordaré que, incluso en medio de las batallas más duras, siempre hay conexiones que nos sostienen.

Gracias por leerme así, y por sentirlo, por devolverme una parte de esa historia convertida en algo tangible y real.

Que escribir (y leer) sea esto siempre, intentar dar forma y sentido a todo lo que vivimos. Espero y deseo que Mariona se recupere pronto. Os mando toda mi energía y un abrazo lleno de ánimo. :) ¡Gracias! Meritxell

Texto íntegro del relato de Meritxell "Donde anidan los Dragones"

DONDE ANIDAN DRAGONES Meritxell Soriano

Empujo el carro de medicación por el pasillo. En la habitación 712, Jordi intenta atrapar el aire que se le escapa. En la 714, una mujer de ojos tristes mira por la ventana como si buscara respuestas en el cielo. En la 716, un niño duerme abrazado a un peluche que ha visto demasiadas noches de hospital.

A veces pienso que aquí dentro anidan dragones. Dragones silenciosos que se esconden en los cuerpos, que queman por dentro, que roban fuerzas, que asustan. Pero también he visto guerreros. Guerreros que, aun temblando, se levantan. Guerreros que respiran hondo aunque duela. Guerreros que, sin saberlo, enseñan a otros a no rendirse.

Jordi es uno de ellos. Hoy, entre inhalaciones cortas, me ha contado que antes hacía figuras de papel. Que doblar y desdoblar le calmaba. Que cada pliegue era una forma de ordenar el mundo. Le he traído un folio. Ha sonreído. Ha empezado a doblar con manos que tiemblan pero no se rinden.

Cuando he vuelto más tarde, me esperaba una rosa de papel. Y una nota: “Gracias por quedarte un rato. A veces eso también cura.”

Jordi se ha ido esta madrugada. La rosa sigue en mi bolsillo. A veces la toco para recordar que incluso en los lugares donde anidan dragones, también nacen cosas hermosas.

sábado, 1 de noviembre de 2025

321

Le prometí hacer toda la divulgación posible, y por ese motivo este escrito.

Una hora antes, la había visto organizando con una calma resuelta el acto en memoria de las dieciséis víctimas de la tragedia ocurrida en su ciudad, Novi Sad, al norte de Serbia. Me acerqué entonces, movido por la compasión y la curiosidad, para preguntarle por lo sucedido. Fue entonces cuando ella, con todo su cariño y una gran amabilidad, me prometió que, una vez finalizado el acto, me dedicaría todo el tiempo necesario para explicarme la historia completa en el marco de las Free Conversations.
Dieciséis minutos de silencio por dieciséis victimas de la tragedia. 


Y así fue. Bajo una luz tenue y con la voz cargada de un pesar que el tiempo no había disuelto, me contó cómo, hacía justo un año, el tejado de cemento de la estación ferroviaria de Novi Sad se había desplomado sobre los pasajeros. Un accidente devastador que se cobró dieciséis vidas y que, como un rio subterráneo de indignación, desencadenó una ola de protestas sin precedentes contra el gobierno serbio.

No daba crédito a lo que veía y escuchaba. Ella trabajaba como Project Manager, y justo esa misma semana yo había estado indagando sobre formaciones en gestión de proyectos y metodologías PMI. Pero ahí no terminaba la conexión. Para colmo de asombros, llevaba tatuado en el antebrazo uno de mis números secretos: 321. Las mismas tres cifras que representaban las 3 horas y 21 minutos que me costó ganar la mejor carrera de mi vida, allá en 2008 en la maratón de Collserola. Y, como si el universo insistiera en guiñarme un ojo, en su otro brazo volaba una mariposa: el símbolo exacto de aquel proyecto tan especial que había volado de cima en cima., los "Itinerarios Up Stones", en cuyo símbolo vuelan unas mariposas.

Cada símbolo era una llave que abría mi curiosidad. Mientras me hablaba con pasión de Yugoslavia, yo recordaba las brutales imágenes de su guerra en los 90, cuando Slodoban Milisevic a sangre y fuego desintegro el país.

 "¿Y el 321?", pregunté con el corazón inflamado, resulto que Ivana era muchas cosas, no solo era Project manager, era programadora, artista, coordinadora, apasionada, involucrada,..y todo lo compatibilizaba con otras etiquetas o diagnósticos como dispepsia, TDA o autismo. El 321, me explicó, es un método de regulación sensorial y emocional diseñada para ayudar a personas autistas, especialmente niños, a manejar momentos de ansiedad: 3 cosas que ves, 2 cosas que tocas, 1 cosa que oyes. Una herramienta para calmar la ansiedad y reconectar con el mundo. 

Poco más duró la conversación, pero los dos sabíamos que sería solo la primera de otras muchas que vendrían.

 Este es solo el breve relato de una conexión donde el dolor y la esperanza se encontraron, donde dos mundos distintos conversaron bajo el mismo arco.

Finalmente me di la vuelta, y para conectar con su lado artístico le entregué la última ranita de aquel ejercito de ranas.



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lunes, 13 de octubre de 2025

Una tarde de magia y un escrito para José

                                                       

Llevaba tres semanas yendo a diario al hospital de Bellvitge para hacer compañía a  la pequeña gran Mariona. Aunque este escrito no era para ella, la nombraba ya que de alguna forma era ella la que había forzado inesperadamente  el encuentro que iba a suceder.

En las inmediaciones de Bellvitge David bajaba la ventanilla del coche y gritaba Ramón!!! Ramón!!! Ramón se giraba y miraba con alegría la sorpresa de ver a su amigo David después de tantos años, aquel encuentro inesperado sería un ligero bálsamo para la angustia que Ramón estaba pasando. 

Aunque Ramón era el mas joven de los dos, ambos habían llevado una vida paralela, mismo barrio, mismos amigos, mismo colegio, los dos eran diseñadores industriales, y a pesar de que tenían diferentes puntos de vista políticos, los dos compartían su ilusión en proyectos de ayuda al prójimo. También David había pasado por circunstancias similares a las que Ramón estaba viviendo en aquel momento. Pero este escrito no iba de ellos, este escrito iba de José, el hermano mayor de Ramón. 

La angustia de Ramón era profunda, porque se encontraba en Bellvitge para acompañar a su hermano José en su partida hacia lo desconocido.

Habían decidido quedar en la feria "Advanced factories" ya que los dos casualmente habían sacado las entradas sin saber si finalmente irían o no. Dicha feria sería la excusa perfecta para hablar de sus vidas y ponerse al día de sus historias. No sabían que ese encuentro, a pesar de la angustia, les depararía momentos figurada y literalmente mágicos, solo ellos dos sabían el motivo y solo ellos guardarían para siempre el recuerdo de un tropiezo, una baraja de naipes y la magia que envolvió toda aquella tarde.

 Habían recorrido toda la feria sin pararse apenas en ningún stand, la feria era invisible ya que ellos estaban inmersos en experiencias pasadas, coincidencias, proyectos y recuerdos. Y, como un hilo conductor que tejía cada anécdota, aparecía una y otra vez la figura de José. 

Habían pasado muchos años y hablando de José en la mente de David volvían a aparecer  imágenes, sensaciones y recuerdos de José, aquella época de noviazgo y pre-noviazgo con Antonia y la competencia de José con Diego por conquistarla, tal vez no lo recordaba bien, pero tanto Diego como José estaban enamorados de ella.

 Aquellos amigos que vivían en la misma manzana, compañeros de pandilla junto a José, el hermano mayor que muchas veces salía en protección del hermano mediano Jose Antonio, ya que muchas veces se metía en líos emulando a Bruce Lee en batallas con chicos de otras calles.

Recordaba aquellas tardes en un Frankfurt de la Ronda Sant Ramón, con los hermanos Jaime y Miguel, con Luismi, con Bruce Lee, con López, con el tal Palacios o con Pierre, que también se fueron del barrio y nunca mas supimos de ellos. Aquellos ratos en el banco de la ronda o en la esquina de la farmacia. Fue allí seguramente donde José veía pasar a la que sería el amor de su vida, Antonia, tal vez una de las mejores amigas de Rosa Mari, prima hermana del tal David que escribía este texto.  Quien sabe si tal vez ella sería la primera persona a la que Antonia le explicaría su enamoramiento de José, aquel chico "cachas" que tanto la había hipnotizado.

 Mil gracias a las familias de José y de Antonia. Mil gracias, Ramón, por haberme abierto tu corazón después de tantos años. 

 Y mil gracias, Antonia, por acogerme en el velatorio del hombre de tu vida con tanto cariño, tratándome no como a un desconocido, sino como a un amigo de siempre.

Una sensación agridulce me recorre: la ilusión de haberme reencontrado con amigos y familiares que forman parte del mundo de José y Antonia, y un dolor profundo por una pérdida tan grande. José, tan joven, con apenas 60 años, se fue demasiado pronto, dejando a una familia brutalmente golpeada, pero también un legado de amor y una huella que nos obliga a mantenerlo vivo en nosotros.

lunes, 4 de agosto de 2025

El lápiz de Jordan

              


Jordan era el pequeño de la clase y algunos de los mas gamberros hacían mofa de él, pero él, al igual que ahora Marina, sabía defenderse. 

Jordan esperaba la hora del recreo con el nudo en el estómago, muchos días iban a buscarle, pero tenía sus mecanismos de autodefensa. Cuando sonaba la campana corría a esconderse para que los mas grandes y gamberros no le encontrasen para reírse y mofarse de él. 

En el bolsillo muchas veces llevaba lápices, colores o algún bolígrafo, tal vez de amuleto. Guillén, que era el mas capullo, lo vigilaba para perseguirle y putearle. Aquel día vio que el pequeño Jordan se escondía en el lavabo. Guillén entraba a bramido limpio con su colla de falderos, al grito de "renacuajo no te escondas". Jordan esperaba con ansia a que Guillen, abriera la puerta, nada le iba a detener. 

Guillen abría la puerta, y Jordan al segundo descargaba el lápiz con furia contenida: la mina de HB se incrustaba en el cuero cabelludo de Guillén como un recordatorio sangrante: Los pequeños también tienen límites.

Jordan era así, nadie iba a cometer con él, ni con los suyos ninguna injusticia. 

Cuarenta y muchos años después, Jordan recordaba el incidente entre risas con Marina, su hija inmunodependiente. "Menudo bestia eras, papá", decía ella mientras ajustaba las conexiones de las diferentes vías que colgaban del gotero y que le suministraban, comida, medicación y vida.

 Marina había heredado su fuego, ahora era ella la mas pequeña y aparentemente indefensa de la planta, 21 años, 24kgs, pero con una densidad existencial brutal, y como diría su compañera de habitación Encarna, "con muchos cojones por kilo".

Los residentes nuevos solían confundirla con una adolescente hasta que la veían discutir y corregir protocolos con los jefes de planta, se ganaba su respeto con la misma contundencia con la que casi cincuenta años atrás  Jordan se lo ganaba con el resto de compañeros de clase.

Muchos días su tío estaba allí, para regalarle su presencia y estos escritos y dibujos, tal vez para amenizar las horas eternas, las pruebas interminables, los caminos por explorar,...

Marina sabía que los verdaderos luchadores no necesitan tamaño, solo alguien que crea en ellos cuando el mundo duda.

sábado, 26 de julio de 2025

AS Cirbonero, Serdan.



"Amor, sentimiento, elevación, vibración......Vida y la magia de la creatividad!"
"El oficio es la habilidad que todo artista debe cultivar ya que éste es el traje con el que se viste el arte" AS Cirbonero, Serdan.

Cada medio día, Serdan le llevaba a Sant Boi. Muchas veces se desplazaba corriendo, pero el retorno siempre era en el Opel Omega azul metalizado de Serdan. En esos desplazamientos aprendió el arte de los trayectos para el intelecto. Charlaban de cosas de la vida y del trabajo, de fondo los cassettes de cursos de alemán o de francés que Serdan escuchaba a diario.

El recorrido curvilíneo entre Sant Boi y Sant Climent, Serdan lo convertía, con sus volantazos, en poligonal y rectilíneo, como una metáfora de su carácter, recto y sin rodeos. Sus trabajadores bromeaban por su forma ruda de tomar las curvas. Serdán le contaba muchos de sus sueños. Hablaban de todo tipo de temas, desde la ley de Hooke y hasta lo increíble de que el ser humano fuera el único animal con conciencia, una parte de sus pinturas versaban sobre estos temas, ciencia, universo, humanos, alma.

Para Serdán aquel joven tal vez sería un continuador de su visión técnica de batalla en la empresa, la misma visión que había sembrado en todos los que aprendían a su lado.

La empresa pasó a la segunda generación fusionando la esencia de Serdan con la frescura de sus hijos, que desde 1975 atesoraban conocimientos para aquel momento.

Nunca olvidaría la pasión con la que explicaba sus historias, -contrataremos a personas con limitaciones físicas, creceremos, colaboraremos con escuelas,...No todo se logro, pero todo se intentó.

La empresa floreció como un árbol, donde las raíces de su visión se nutrieron con la savia nueva de sus hijos. Superaron crisis, pandemias, y aunque él ya no estaba, su esencia perduraría en cada rincón del taller, en cada mecánico que sonriera al recordar su "rigor", siempre seguido de enseñanza.

Cuando camino por la nave con las nuevas generaciones, creo que su legado está seguro. No en planos o máquinas, sino en esa mezcla de rigor y humanidad que nos enseñó, en aquella mano de acero y aquel corazón de maestro.

Descansa en paz, mentor, tal vez alquimista, artista del metal, del lienzo y de la vida. Gracias por aquellos croquis que luego eran arte industrial, gracias por los volantazos, los regaños, y por creer en mí cuando yo aún no sabía volar.
 

PD: Muchas veces vuelvo a escritos que ya estaban terminados, para releerlos y recordar como me sentía en aquel momento por los hechos explicados, y hay veces, como ahora, en los que me apetece añadir pequeños detalles, pero que para mi son importantes. 
Desconozco si alguien leyó este texto en el que escribí lo mejor de mi con respecto a Serdan, espero que este añadido no hiera sentimientos ni que sea mal interpretado.
Aquí va dicho texto:

Y allí estaba yo, llorando al son de un violín. Tres filas más adelante, sus nietos lloraban con un sentimiento verdadero. En primera fila, sus hijos y su mujer, Selegna, también se emocionaban con la música. Toda una vida finalizada. ¡Cuántos recuerdos! Tal vez de aquella época en Sacatam, cuando Serdan tenía tiempo para paseos con sus hijos y con Selegna; las temporadas de camping, o la búsqueda de local con Elido que al final acabó en Pompeu Fabra. Aquellos años locos de los 70... o el año1975, el año en se que fundó la empresa. Aquella mano de hierro que siempre tuvo, pero que solo los que realmente le conocieron supieron que escondía un lado más humano: el del padre, el maestro, el amigo...

Y así, entre llanto, charlas y risas, se iba disipando esa energía tan única que desprenden las personas que se van. Incluso su nuera Estnom la recogía. David le explicaba que, en su última charla, Serdán le había confesado que ella había sido "un verdadero bálsamo" en la vida de su hijo mayor. 

Estnom agradecía en aquel momento lo que David le acababa de explicar, ya que era un detalle sorprendente y emotivo para ella, que no había tenido tiempo de conocerlo a fondo.

Para ella descubrir ese lado humano de Serdan fue como cerrar un último círculo, un regalo inesperado en el día de la despedida.

viernes, 9 de mayo de 2025

Coincidencia 60. Puértolas, Escuain, Añisclo, Carlos, Bea, conversaciones gratis

             

Se acababa de dar un baño tonificante de cuerpo y alma, estaba completamente solo en una poza de agua fría y cristalina, disfrutaba de la soledad. Justo cuando se disponía a marcharse aparecía una pareja joven, no supo precisar su edad, jóvenes de alma y entre 35 y 40 en lo físico, si algún día leyeran este texto ellos mismos lo podrían corroborar. David solía gastar ese tipo de bromas cuando se encontraba en esas situaciones, era su forma tantear a las personas, según fuera su respuesta ya sabía frente a qué tipo de personas se encontraba;

-Perdonad, pero esta poza está reservada para mi- 

ellos se quedaron sorprendidos unos segundos, pero al momento le seguían la corriente,  sus gestos y miradas delataban una conexión instantánea, como esas veces en que alguien te cae bien sin conocerle y sin saber por qué. Fue una conversación breve, pero con los mínimos gestos comunicativos que al que escribía le gustaban. Era viernes, acababan de llegar a zona y agradecían con sinceridad la información que David les daba;

 -La montaña de enfrente es Peña montañesa, yo esta mañana he subido a Castillo Mayor, que es la montaña de aquí atrás y que destaca frente a la Peña...el agua del río está genial...esta zona es brutal de bonita...-por supuesto, no falto la típica pregunta, 

- ¿de dónde sois? -

Eran de Valencia, el que escribía les dijo que él era de Barcelona, y eso fue todo. David recogió sus cosas y se fué.

  Los pensamientos de David, a quien le encantaban las personas, siempre iban libres al margen de lo que estuviera haciendo. Dicen que por la mente de las personas vagan libres miles de pensamientos, ahora en su mente vagaban preguntas, pero no era el, eran sus pensamientos, 

-¿Subirían estos chicos a alguno de los sitios que les he aconsejado? ¿Qué edad tendrán? ¿A qué se dedicarán? ¿Qué historias de montaña o de vida habrá detrás de una pareja tan maja?-

 En fin, se perdía en sus pensamientos entramados con otras historias, se imaginaba a Biel, la pareja de su hijo pequeño Iván, a quien le encantaba la montaña, pero que nunca había subido a una cima de esa bonita zona, y lo imaginaba subiendo a Castillo Mayor, se acordaba de anécdotas de aquel bonito proyecto de las conversaciones gratis o visualizaba mentalmente la salida Joelette del siguiente fin de semana. Sus pensamientos iban y venían al ritmo de Amy MacDonald, cuya voz se fundía con el rumor del rio, en el coche sonaba, “Is This What You've Been Waiting For?”. Cuando descubría una canción que le gustaba la escucha en bucle durante varios días, y la música a todo volumen en el coche era la guinda final de la celebración de una bonita mañana de montaña, de agua y de personas. Llegaría a casa y explicaría su excursión, tantas veces repetida desde años atrás y que tanto le conectaba con aquella montaña.

                                 

  David había seguido sus días de relax con la familia, ese día tocaba ir al cañón de Añisclo. Tiempo atrás habían visitado la zona, pero el cañón estaba cerrado por peligro de desprendimiento de rocas. Esta vez el cañón estaba abierto y les esperaba una mañana preciosa. Y así fue, Sara no daba crédito a tanta agreste belleza de paisaje, recorrido con la Touran. En muchos momentos Sara pasaba miedo al ver que la sinuosa carretera atravesaba zonas en las que había restos de desprendimientos. Había en el ambiente cierta dosis de temeridad, pero la carretera estaba abierta. Y así,  ese día se adentraban en las tripas de Añisclo, haciendo parada a medio camino para visitar la ermita de San Húrbez y terminando en una agradable comidad en la bonita terraza de aquel restaurante de Escalona con vistas a La Peña Montañesa. Por la tarde se deleitaron con un paseo por las inmediaciones de San Juan de Plan.

  Era sábado por la mañana, atrás quedó la excusión al cañón de Añisclo y David aún conservaba la sensación de plenitud que le había dejado su contacto con la montaña el día anterior. Había madrugado y miraba por la ventana mientras tomaba un café. La Peña las Once estaba nevada en su cresta, el paisaje de ese año era bestial de bonito comparado con otros años anteriores. Las diferentes tonalidades del verde, junto con la nueva y exuberante frondosidad debida las continuas lluvias del mes de abril, hacían que el valle de Chistau y toda la zona en la que estaban, estuviera mas colorida y bonita que nunca. Ese día tocaba ir a ver la garganta de Escuain, y la mañana prometía un gran día.

Habían visitado la garganta en un bonito recorrido de dos kilómetros sin apenas desnivel. Toda la familia estaba disfrutando del increíble paisaje y de ver a Sara disfrutar tanto. Sara era la pareja del hijo mayor de quien escribía este escrito, ella nunca había visto dicha garganta. Sara iba en todo momento delante con David hijo, era una chica curiosa, como mínimo mucho más que su hijo David, que muchas veces aprovechaba cualquier excusa para acortar el recorrido o para no terminarlo. Aunque otras veces David hijo lo hacía para esperar a su madre que casi siempre iba rezagada detrás y agarrada de la mano que del que ahora escribe esta historia. 

Al llegar al final del recorrido, mientras el resto de familia se dirigía hasta el coche, David charlaba con la chica responsable de la información del parque. David aprovechaba cualquier momento para entablar una conversación. Siempre lo hacía, como le había pasado el día anterior en el rio con la pareja de Valencia. Su curiosidad buscaba cualquier excusa para indagar y aprender.

  Y allí estaba, escuchando a una señora amante del parque, de la naturaleza, de los ecosistemas y del mundo de la ornitología. Una de las atracciones de la zona era  la presencia de quebrantahuesos. Entre otras cosas, le explicaba a David la masacre que los aerogeneradores estaban causando a las aves en toda España. Cada año morían miles de aves y muchas de ellas son aves protegidas por temas de extinción. No solo era la violenta masacre que las astas producían en el entorno aviar, además le explicaba que se alteraba el ecosistema natural de la zona donde eran implantados y lo mismo sucedía en los campos de placas solares, destruían brutalmente el ecosistema. David estaba leyendo en esos días un libro que hablaba de este tema, el autor mencionaba a Edward O. Wilson como un naturalista defensor acérrimo de los ecosistemas. Una de las cosas que decía dicho naturalista era que si desaparecieran todos los insectos y artrópodos terrestres, probablemente la humanidad no podría vivir mas allá de unos meses.

  Y así, párrafo a párrafo iba hilando el texto que le serviría para recordar aquella bonita coincidencia con la pareja de Valencia y que unos párrafos después explicaría como colofón final de esta narración, y que además le servían para ir escribiendo partes de su vida.

 David siempre solía llevar un libro en la mochila, y a ratos, cuando la familia de despistaba o estaba en otros quehaceres, seguía con su lectura. En aquel momento esta leyendo el libro “Cogitacions”. El autor, JoanDomènech, era un entrañable señor de 80 años y vecino de David, era toda una eminencia mundial en temas de biología, pero era aún más eminencia como persona y como ser humano.

                                       

 David sentía por él un respeto y una admiración supremos, más allá del que ya profesaba a todos los escritores que le permitían sumergirse en historias fascinantes y enriquecedoras. Para David, era un auténtico lujo poder *cogitar* a menudo con Joan Domènech sobre los temas que tanto le apasionaban.

Maria, la pareja de David, también tenía muy buena relación con aquel entrañable vecino, pero además era amiga de su mujer. La mujer de JoanDomènech también era una gran persona y a Maria, que tenía mas tiempo que David para socializar con la vecindad, le gustaba hablar con ella.

La edad y achaques de salud iban provocando que cada vez saliera menos a la calle. Sufría fibromialgia y esta dolencia la limitaba sobremanera.

  Y después del último párrafo volvía casi al final de esto escrito que conectaba con unos párrafos mas arriba cuando toda la familia se marchaba de Escuain. Ya subidos todos en el coche se disponían a buscar un lugar donde ir a comer. David hijo tenía un instinto insuperable en buscar restaurantes con encanto, y pasado el pueblo de Puértolas a medio camino hacia Escalona, encontraba un restaurante aislado y perdido en un punto increíble de aquella zona, con unas vistas preciosas al verde y agreste paisaje del pirineo aragonés. Una amplia terraza con mesas dispuestas para los comensales regalaba una panorámica extraordinaria.

                                   
  A la entrada al restaurante yo bajaba el último de la familia ya que me paraba para disfrutar del extraordinario paisaje, pero al llegar a la zona de las mesas de repente hoy una voz que decía;
 -Mira es el chico de ayer en el rio- 
yo me giraba y sonreía de oreja a oreja, al igual que lo hacía la pareja mientras nos mirábamos. No me lo podía creer, !era la pareja del día anterior en el río! Me hizo muchísima ilusión que nos encontráramos en compañía de mi familia, era como dar un paso mas en esa conexión que sentía que había. Ese encuentro se había convertido en otra de aquellas coincidencias que David coleccionaba, y que eran la excusa perfecta para escribir unas palabras e hilar un relato.

Poco más sucedió excepto un pequeño e importante detalle. Resulto que el chico había subido a Peña Montañesa y estaba muy contento de dicha excursión. Cuando me explicaba su periplo en la montaña le brillaban los ojos, me recordaba a mi mismo cuando hago mis montañas y lo explico a otras personas. En un momento dado, miré a la chica y le pregunté porque ella no le acompañaba, ella me contesto; 

- tengo fibromialgia y hay ciertas cosas que no puedo hacer, yo me quedo abajo esperando-. 

Algo revolvió el alma de David, era una mezcla de melancolía y alegría, melancolía por que él también tenía una pareja con una enfermad crónica que también le esperaba abajo mientras él subía montañas, y alegría, no solo por la coincidencia de habernos vuelto a encontrar, sino la casualidad de que la mujer del autor del libro que estaba leyendo tenía la misma enfermedad que ella y por la coincidencia de sensaciones y de logística que Carlos tenía al subir montañas. David no dijo nada, solo la miro a los ojos y le dijo que su mujer también tenía un enfermedad crónica y que también ella le esparaba a su vuelta de las montañas.

La comida transcurrió de una forma fascinante y agradable, viendo batallas de un gato valiente, un zorro muy poco audaz y un quebrantahuesos que no pudo quebrar a un gato, pero esa es otra historia.

David ya maquinaba su próxima narración, por eso en el último minuto, cuando la pareja ya se iba, David se levantó y se acercó rápidamente hacia ellos para pedirles sus nombres, se llamaban Carlos y Bea.

También les dijo que tenía un blog donde escribía y que algunos de sus escritos versaban sobre historias conectadas y entrelazadas por coincidencias. Eran historias reales que le servían para ir hilvanando una especie de biografía que compartia con personas que le gustaban.

Sus pensamientos otra vez iban por libre, con todo tipo de ideas, pero la idea central era, “que bonito sería que algún sábado por la mañana y casualmente aparecieran Carlos y Bea por Arco de Triunfo”.

Aunque también le rondaba el pensamiento causal, “David escríbelo al final del texto, si algún día Carlos o Bea leen tu narración sabrán donde encontrarte para tener o terminar una conversación gratis”

Era viernes, ya había pasado una semana desde los hechos narrados en este escrito, al día siguiente a las once y media de la mañana y como cada sábado estaría durante dos horas a los pies del arco de triunfo sentado en una silla, leyendo un libro, frente a una silla vacía con su cartel cuidadosamente elaborado con el texto “Conversaciones gratis”. Quien sabe? Tal vez algún día surgiría otra coincidencia que sentaría en la silla vacía a Carlos o a Bea.

domingo, 13 de abril de 2025

BURN OUT


 Nunca os habéis equivocado? Siempre os exigís mucho en todo? El como te lo tomes o como lo afrontes puede ser una de las primeras causas, junto a otras muchas, de lo que mas adelante se convierta en lo que algunos expertos llaman BURN OUT. Por suerte y en mi caso, tal vez por la forma en que afronto las cosas que me pasan, o tal vez porque no me haya dado cuenta, no recuerdo haber pasado nunca dicho trastorno. Si que he tenido momentos de tensión, ¿Quién no los ha tenido?, pero nunca al limite de que lo que me pasa en el trabajo o en otros entornos, tal vez en el deportivo, condicione cualquiera de mis otros entornos vitales como la familia, amigos u otros hobbies.

 Desconozco el motivo y tal vez sea casual, pero llevo unas semanas encontrándome con personas cercanas a mi, tanto en mi entorno de barrio y vecindario, como en mi entorno laboral, que sufren este trauma. Además desde que colaboro con las "Free conversations", de mi amigo Adrià, muchas personas se nos acercan a contarnos sus historias. Muchas veces estas personas nos cuentan historias que ni siquiera se atreven a explicar a sus personas mas cercanas. Por eso nos las cuentan, porque saben o creen que no vamos a juzgarles y que nunca mas nos van ver. Son personas de todo tipo, desde la profesara de universidad que ya no puede mas y está de baja por ansiedad o Burn Out, o la responsable de RRHH de una importante empresa que en su afán de dar lo mejor a los trabajadores choca con la dirección de la empresa hasta que ella misma acaba en baja por dicha dolencia, o como aquella historia de aquellos compañeros de trabajo que de repente saltan a gritos entre ellos como nunca antes lo habían hecho, gritos que media empresa escuchó sin dar crédito a lo sucedido.

Hay días en los que trabajar bajo ciertas decisiones o formas de dirigir puede agotarte hasta la última gota de motivación, por eso es bueno ir soltando la tensión antes de que se acumule y perdamos el control. El burnout no surge solo por exceso de trabajo, sino por la sensación de invisibilidad, la falta de coherencia, la comunicación fracturada o dicha tensión acumulada. Pero incluso en esos momentos, la inteligencia emocional y cierta calma, puede ser un faro.

Detrás de un jefe o jefa que parece empeñado en complicarlo todo, también hay personas que pueden sentir miedo, presión o simple desconocimiento. No es excusa, pero es una realidad. Cuando eliges responder con claridad (sin resentimiento), cuando propones soluciones en lugar de solo señalar problemas, o cuando modelas el respeto que exiges, algo cambia. No siempre, pero a veces si.

Los líderes también aprenden de su equipo. Si tu actitud demuestra que la productividad florece donde hay escucha, reconocimiento y sentido común, puedes —sin cargar con esa responsabilidad— inspirar un cambio. No es tu obligación "arreglarlos", pero sí una oportunidad para proteger tu bienestar y, quizá, sembrar un mejor entorno para todos. Una de las formas de combatir el burnout podría ser con límites, sí, pero también con pequeñas revoluciones de ejemplo.

Hoy en mi intento de escribir dicha palabra bien grande y de la forma kilométrica, corriendo con un GPS, para dar visibilidad a este tema, ha habido de todo; fallos de GPS, posiblemente fallos míos por parar a beber agua en una fuente y dejar el GPS en pausa durante unos metros,...pero posiblemente otros con un nivel mayor de exigencia no se hubieran atrevido a publicarlo, por el miedo al que dirán. Este es otro de los motivos de Burn Out, exceso de exigencia y de querer agradar siempre a los demás.

En fin, a cuidarse mucho, no dejemos que nuestros de trabajos o ciertas pasiones y la exigencia que en ello ponemos piloten el resto de nuestros ámbitos vitales como la familia, los amigos, el entorno. Cualquier técnica o prevención que utilicemos no podrá evitar casos puntuales de Burn out, pero muy probablemente si que podrá reducir sus efectos.

domingo, 30 de marzo de 2025

Relato de un legado

 Había sido un mes de marzo con mucha paciencia de Mohamed con David. Mohamed estaba de Ramadán, y David, que siempre estaba de broma, casi todos los días de ese mes, le acercaba el vaso de café para que lo oliese. Mohamed sonreía y aguantaba con serenidad las bromas diarias de David. Sentían mutua admiración, y Mohamed sabía que, al margen de las bromas, David era una persona profundamente respetuosa.  

 El mes había pasado rápido, al menos para David, no tanto para Mohamed. Era lunes, el Ramadán había terminado y todo volvía a la rutina. Mohamed se presentaba sonriente frente David con un café en la mano para que viera que ya había terminado la penitencia, y David recordaba la charla del día anterior con los entrañables padres de Noe. 

 Recordaba como petit, el padre Noe, le explicaba que uno de los últimos deseos de Noe había sido tomar un café.

 Y así empezaba a escribir estas palabras basadas en una historia real, o no, donde un accidente de coche rompía todas las expectativas, donde el amor fue la única alternativa y donde un café y una copa de cava fueron algunos de los últimos deseos de Noe.

 Llevaba años soñando con aquel lugar, con aquel viaje, de hecho, llevaba mucho tiempo preparándolo.

 No se le podía escapar ningún detalle, tenía la total determinación de que el viaje sería solo de ida. Aunque se quedaba en casa, todos sabían que se iba muy lejos, y que probablemente no volverían a verla nunca más.

 Había tomado la determinación de dejarlo todo, y trascender a aquel paraíso preparado especialmente para ella, a aquel lugar que pocos conocían.

 Nada podía fallar, por eso había dejado las tareas de preparación a cargo de sus personas de mas confianza, sus padres, su hermana y sus sobrinas.

 Tenía que ser un lugar totalmente hermético a molestias e interrupciones externas, su paraíso debía ser así, por eso ese trabajo se lo dejó a su padre, conocido como “Petit”. 

 Petit estaba jubilado, había sido un constructor de la zona y era todo un experto en albañilería y edificación. 

 En cuanto al lugar y el paisaje que ella buscaba, debería ser azul con un cielo limpio de nubes, tal vez con un sol y una luna, donde se viera todo un universo de estrellas, constelaciones y todo lo que su imaginación había llegado a desear, todo ello presidido y velado por un hada.

Las personas que Noe había elegido para prepararlo todo eran casi alquimistas, habían convertido un tubo de uralita en todo un paraiso para ella.

 En cuanto al que escribía estas palabras, solo le desearía buen viaje. Lo haría a su forma, corriendo y escribiendo su nombre en uno de sus maratones improvisados de un día para, pero con la mas absoluta conciencia y con todo el sentido.

 Ella le había enviado una carta en la que le trasmitía su gratitud por aquella iniciativa de las piedras viajeras. Sería el  último mensaje que ella le escribiría, al igual que otros muchos que envió a toda su trupe de personas queridas.

 Noe probablemente ya no lo recordaba, o tal vez si, pero antes de sus piedras viajeras hubo otras piedras, las piedras viajeras “The sky is the limit”. Dichas piedras habían trascendido a unas piedras en blanco, que solo Xavi y David recordaban. Nna, la chica que pintaba las piedras les había dado una gran lección, a Noe ya no le hacían falta unas piedras con elaborados y preciosos dibujos, debía ser ella misma quien las pintase y les diese color y sentido. Por eso las últimas piedras que Nna entrego a Noe a través de David y Xavi estaban en blanco.

 Noe les daría color para que emprendieran un nuevo viaje siguiendo “El camí de la papallona”.

 El que escribía recordaba el motivo por que Xavi había ido a buscarle años atrás. Xavi tenía una paciente que le pedía ayuda para trascender. Corría el año 2014.

 Aquellas piedras blancas sin  dibujos solo fueron la última excusa para aplazar unos años su último viaje. Piedras que más tarde le suministraría su padre y que luego ella pintaría con ayuda de su madre.

 Al final lo consiguió, tras ocho años disfrutando del camí de la papallona, Noe decidía que ya era hora de volver a plantearse aquel último viaje. Para ella había llegado el momento de devolver todo el amor que ella había recibido de su familia.  Casi tres años duraron los preparativos para regalar a su familia su vida, la daría por ellos, para su descanso y en gratitud por todo lo que ellos habían hecho por ella.

 Y lo hizo, de la forma mas natural que pudo, sin apenas llantos ni tristeza, simplemente como el que se marcha de viaje con la ilusión de descubrir un lugar mágico.

 El que escribía este texto tenía pendiente una charla, sentía la necesidad de volver a ver a los papás de Noe. Ellos dos eran parte de ese círculo cerrado de personas por las que sentía un especial aprecio, y así se lo quería demostrar y así se lo demostraría en años venideros. 

 Y otra vez se presentaba frente a aquel portal. Como otras muchas veces tocaba al timbre del tercer piso, con la ilusión de volver a  verles, de volver a ver esas miradas de gratitud sincera y mutua, por las experiencias vividas. Además, y por parte del que tocaba al timbre, expresar su admiración por unos padres que lo habían dado todo.

 Y a los pocos minutos ya estaban inmersos en recuerdos de Noe. Dolors le explicaba anécdotas con Petit y Noe, como aquellos días en que las dos se iban de compras.

 Cuando llegaban a casa dejaban alguna de las  bolsas de ropa nueva en la puerta de entrada para que su padre no las viera, cuando Noe estaba dentro, su madre cogía las bolsas disimuladamente y las introducía a escondidas.

 Su padre era increíble, el que escribía se reía mucho con él. Cada vez que madre e hija volvían de pasear Petit se desesperaba; "Ja heu tornat a comprar, ostia puta!!!

 Cuando salían de compras y la silla la llevaba su madre se paraban en todas las tiendas. Muy distinto era cuando el padre era el  que pilotaba. Pasaba rápido por las tiendas y Noe se desquiciaba, giraba la cabeza todo lo que podía para mirar a su padre, pero Petit solo miraba al frente y corría a toda prisa para que Noe no viera las tiendas. Por supuesto que Noe ya sabía en cada momento donde estaba cada una de las tiendas.

 Y entre risa y risa, Petit lloraba mientras explicaba aquellos recuerdos que ahora eran anécdotas, pero a la vez los tres reían a carcajadas, tal vez de la vida, de lo puñetera en positivo que había sido Noe, de como lo tenía todo meticulosamente planeado, de como habían hecho aquel minucioso trabajo, cuyo centro era su alma mismo. Dolors se preguntaba; ¿Pero como lo pudimos hacer? Y además, lo hicimos tranquilos, no hubo lloros, era solo cumplir un deseo y llevarlo a cabo. Petit le explicaba lo que le decía aquel ultimo día a su hija; "Noe recorda que avui és l'últim dia que et dono d'esmorzar, recorda que després a dalt no et donaran d'esmozar". Y Dolors relataba como ese día Noe se había arreglado como lo hace una fémina de apellido Gaya, debía de ir mas guapa que nadie, ni siquiera su hermana le iba ganar en estilo de vestimenta.

 Petit le explicaba que tenía 56 años cuando su hija tuvo el accidente, curiosamente esa edad tenía David al escribir estas palabras.

 Y así terminaba aquel escrito, enlazándolo con el comienzo, y cuya finalidad era rememorar la figura de Noe y de su legado, como ejemplo de que el amor no entiende de límites ni de pérdidas; se reivindica en los gestos mas pequeños, aquellos que iluminan incluso la oscuridad. Como ese café y esa copa administrados a través de una sonda PEG como último deseo y brindis por la vida, o como ese padre que le acerca la taza de café y le humedece los labios con ternura y una chispa de cava.

 Noe eligió su camino, pero nos dejó un mapa y un legado —el de las piedras viajeras— para que nunca olvidemos que el amor también es una forma de eternidad, que incluso con la mochila mas grande cargada de piedras se puede conquistar la montaña mas alta.

Gracias por todo tu legado, gracias a ti muchas personas con limitaciones de todo tipo están viendo cumplidos muchos de sueños, como subir una montaña o encontrar un piedra mágica cargada con tu energía.


Pd a los lectores y al margen de este escrito:

Thich Nhat Hanh, era uno de los líderes espirituales que mas ha influido en occidente después del Dalái Lama, he rescatado uno de sus escritos, de su libro - Silencio, El poder de la quietud en un mundo ruidoso-, que enlazo con la figura de Noe Gaya Creus; 

"A veces la gente dice: !No te quedes sentado de brazos cruzados. Haz algo!. Te están instando a actuar. Pero a los practicantes de plena conciencia les gusta decir; ¡No hagas nada, quédate sentado ahí sin mas!. La no acción también es en realidad acción. Hay personas que no parecen hacer gran cosa, pero su presencia es crucial para el bienestar del mundo. La cualidad de su presencia hace que estén ahí para los demás y para la vida. Para ellas la no acción es hacer algo."

domingo, 23 de marzo de 2025

Free Conversations

Eran tiempos de denigración de la palabra. El poder de la imagología del momento todo lo trastocaba. Lo que antes significaba una cosa, ahora desde las altas esferas nos hacían creer que eran otras. A rearme lo llamaban salto tecnológico, a la censura se le llamaba plan de regeneración democrática, a mentir se le llamaba cambiar de opinión, la naturaleza de las cosas cambiaba simplemente con cambiarle el nombre. Parafraseando a Byung-Chul Han en du libro Infocracia, "El régimen de la información era una nueva forma de gobierno".

En medio de ese ruido, David volvía a perderse en uno de sus mundos. Le pasaba a menudo cuando pensaba en cómo hacer su entorno un poco mejor. Era seguidor de la red profesional LinkedIn, una red que no dudaba en recomendar a los jóvenes que lo rodeaban. Fue allí donde descubrió Free Conversations, un proyecto que lo cautivó desde el primer momento. La idea de sentarse en un banco con un cartel que invitaba a conversar, esperando a que alguien se acercara para desahogarse, le pareció tan sencilla como profundamente humana. En un mundo donde las palabras parecían haber perdido su valor, este proyecto le recordaba que, en realidad, seguían siendo poderosas.

Sus hijos ya se habían independizado y desde entonces le pasaba por la cabeza adelantar el despliegue de alguno de los planes que tenía pensado realizar en su jubilación. Uno de ellos era dedicar más tiempo al proyecto Itinerarios Up Stones, que había creado junto a Cris y Xavi. Se trataba de ayudar, gracias a las sillas Joelette, a personas con limitaciones físicas a alcanzar cimas de montañas que nunca hubieran creído posibles. Era una experiencia que le llenaba el alma y le recordaba la importancia de dedicar tiempo a los demás.

En esa nueva etapa, sin sus hijos en casa y con la jornada intensiva que la pandemia del COVID le había dejado, tenía tiempo para pensar o realizar otras tareas al margen de su trabajo y su familia. 

Su mujer, Maria, que lo quería con locura, al igual que él a ella, muchos días se desesperaba de verlo en casa y además le ponía muy nerviosa que él quisiera participar de las tareas que ella realizaba. Habían sido muchos años con David trabajando largas jornadas y ella cien por cien dedicada a labores del hogar y de sus hijos. Era una época tan polarizada entre machismo y feminismo que el que escribía tenía que explicar que ese reparto de tareas había sido de mutuo acuerdo y cariño, y en algunos aspectos motivado por la enfermedad incurable de María.

Siempre había tenido la necesidad de dedicar una parte de su vida a las personas, tal vez al mundo o la sociedad, era donante de plasma y plaquetas, había creado con Cris Xavi el bonito proyecto de los itinerarios Up Stones, y ahora de repente aparecía un proyecto que tal vez le permitiría transitar parte de su tiempo a dicho proyecto. La idea de estar ahí, sentado en una silla frente a una silla vacia, dispuesto a escuchar a alguien que necesitara hablar, le pareció un acto de generosidad y humanidad que iba más allá de las palabras. Era un reto que lo emocionaba y que sentía que encajaba perfectamente con su deseo de dedicar parte de su tiempo a los demás. Además, seguramente surgirían sinergias que muy probablemente alimentarían a su colección de coincidencias.

Para el era todo un reto que colmaba su búsqueda de ese algo al que dedicar parte de su tiempo. No era para nada un buen orador, le gustaba mas escuchar o escribir, pero el toque de ayudar a los demás le atraía.

Y allí se presentaba con este escrito, lo colgaría en el grupo de WhatsApp, no sabía lo que pasaría al día siguiente, pero era su forma de presentarse ante unos desconocidos. 

Tal vez él sin darse cuenta estaba siendo una de esas personas que se paraban a conversar y explicar parte de su vida a unos locos desconocidos que osaban la temeridad de conversar.


Free Conversations

sábado, 8 de marzo de 2025

Escritos de tren , de Iván, de Biel, de David, de Sara o de Dris

   

Escritos de tren, de los peques que ya no son tan peques, escritos de lo cotidiano, de las personas que te encuentras, del paso de los días y de la relatividad de la dicha, la fortuna o de la satisfacción.

Biel era así, reía y reía sin poder contener la risa mientras observaba como David, el padre de su pareja, hervía en enfado consigo mismo por ser tan despistado, y lo era, y Biel lo utilizaba para burlarse de él.

Biel le escondía el teléfono móvil, y David buscaba y buscaba hasta la desesperación, entonces cuando estaba punto del enfado total escuchaba la carcajada de fondo, Biel volvía a repetir la broma del teléfono.

Estos detalles eran los que al final quedaban en el recuerdo. Biel había partido a Suecia e Iván estaba en Amberes centrado en sus estudios en vacunología, la casa ya no era lo mismo, el estudio, las bromas y las carcajadas habían sido sustituidas por cierto silencio, ella se refugiaba muchas veces en las grabaciones que desde Berlín le enviaba su gran amiga Silvia, o en sus rutinas cotidianas de cocinar, hacer las compras, dejar la ropa del otro hijo bien limpia y acompañar a su madre de vez en cuando en alguno de sus paseos, 81 años no eran pocos y había que disfrutar con ella cada día con mas intensidad.

El otro hijo, David, se encerraba en su cuarto y se perdía en su mundo secreto. Estaba a punto de terminar sus estudios en Marketing Digital y soñaba con independizarse. Muchos días llegaba Sara, la pareja del que estudiaba Marketing. La presencia de Sara venía cargada de cierta alegría, era una chica risueña y a veces despistada, cuando ella o Biel estaban en casa, María José o MJ, que era como la llamaba Biel, se olvidaba de su cruz y se reía con ellos, las guerras con su hijo David se apaciguaban y fluía un ambiente jovial. En la ausencia de Biel David padre aprovechaba el lado risueño de Sara para gastarle las mismas bromas que Biel le gastaba a él.

No sabía hacía donde le llevaría aquel escrito, inventado o no, pero quería ser inmortal, por eso escribía pasajes de su vida, cuando él muriera sus escritos persistirían hasta cierta eternidad. En aquel momento le apetecía escribir sobre lo cotidiano, de esos días que parecen siempre iguales, a los que muchos llaman rutina, pero que esconden muchos matices que al descubrirlos y apreciarlos nos hacen disfrutar en profundidad y plenitud del día a día.

Y pasados unos meses volvía a aquella parrafada escrita en ratos de tren, todo había vuelto a cambiar, pero todo era lo mismo, el paso inexorable de los días, del tiempo, de otro verano que acababa de terminar, del otoño que había pasado volando, de otro año que ya tocaba a su final y otra vez nuevas metas, nuevas ilusiones, nuevas ideas, otro día de lluvia, de diciembre con los pies fríos y un Tió por llegar.

Y todos los días la misma rutina, del trabajo, de las obligaciones, de las devociones a medio camino entre Sant Climent y Sant Boi, y en su trayecto muchos días Dris, el mendigo de la estación de tren, para sonreírle y cuya presencia le recordaban que, incluso en lo cotidiano, había historias que valían la pena contar.

Que historia habría detrás de Dris, ¿Qué periplos habría tenido que superar hasta acabar mendigando a la entrada de una estación de tren de Sant Boi de Llobregat?

Dris había llegado 12 años atrás desde Marraquech, allí había trabajo en varios sitios, en la industria textil, en encuadernación de libros y de paleta,...poco mas sabía de Dris, era la información que tenía de sus breves saludos.

Las mariposas siempre venían a su rescate, recordándole que incluso en la tristeza hay belleza. Ese día no estaba triste, pero sentía cierta melancolía, había sido un año complicado, era víspera de fiestas navideñas, y aunque la semana había sido bonita algo le angustiaba. Probablemente eran las fechas navideñas, que muchas veces nos enternecen, o ese día de lluvia melancólica, pero mientras miraba por la ventana del tren viendo llover algo le impulsaba a plasmar sus pensamientos inconexos en este escrito a propósito de lo cotidiano.

Su hijo pequeño Iván había vuelto a casa después de varios años estudiando fuera, pero sabía que en breve volaría de su hogar. En su trabajo ya eran varios los que se jubilaban, era un día despedidas de empresa, de comidas y de hacer balance. Él odiaba esos encuentros, siempre decía que el cariño y compañerismo se demuestran día a día todos los días del año, y no en una reunión de fiesta.

Mientras la vida familiar seguía su curso, otras historias, como la de las nadadoras sirias, le recordaban la fragilidad y la fuerza del ser humano. En 2015 dichas nadadoras en su periplo de emigración debido a una terrible guerra civil que asolaba a su país, salvaron la vida de una veintena de personas. La precaria embarcación en la partían desde Turquía hasta Grecia empezó a naufragar en medio del Mar Egeo, las hermanas nadadoras decidieron lanzarse al agua y nadar para aligerar y remolcar la embarcación.

Le acababan de comunicar a el "roto" el secreto de su nieto Iván, a sus 81 años y con cierta mentalidad enraizada en otra época, esa noticia era difícil de digerir, las expectativas son así, duras cuando no son lo que uno espera, y el "roto" no esperaba esa orientación. Aquella sociedad era así, ciertas condiciones u orientaciones sexuales aún no estaban verdaderamente asumidas por aquella sociedad que todo lo trivializaba, así como el aborto o la eutanasia, la pena de muerte, la pobreza y la riqueza, la guerra o la paz. Pero era el último día del año, y esa noticia era un bálsamo para toda la familia, por fin todo fluía con naturalidad, reinaba el equilibrio, el roto era mejor persona, mas libre, mas abierta y empezaba un nuevo año. Era una familia acomodada de Barcelona.

Mientras tanto, en otra parte no muy lejana, estaba Dris.

Todos los días le saludaba por su nombre, -Hola David, ¿Qué tal?, que vaya muy bien-, así era aquel hombre del vaso blanco de plástico y la bolsa blanca llena de paquetes de clinex, así era Dris. Semanas atrás el chico de la bici no había resistido la tentación de presentarse y de pedirle su nombre al son de un apretón de manos. Siempre que llegaba a la estación de ferrocarriles de Sant Boi allí estaba él, para regalarle su mejor sonrisa o el mejor de sus halagos, -que puntual que eres-, la falta de un diente incisivo lateral de su boca que no hacía menos bonito su sincero y alegre gesto, David le correspondía con una sonrisa mientras alzaba su bicicleta a toda prisa para bajar las escaleras de acceso a la estación.

No sabía el motivo, pero algo le gustaba de aquel hombre, siempre que le saludaba le llamaba por su nombre, por supuesto que David le correspondía con un sincero, -“¿todo bien Dris?”, a lo cual el que sostenía el vaso blanco vacío contestaba, -todo bien David-. Era evidente que Dris no estaba bien, no es justo, ni deberían existir personas mendigando para poder sobrevivir. David solía dejar uno o dos euros a cambio de aquella bonita mirada.



Un buen día sin que Dris se lo esperara David le acercó la mano y depositó en su palma un billete de 5€, - Dris me debes un café-, fueron sus palabras, fue un impulso inesperado, tal vez era una semilla a la espera de ver crecer una bonita historia, el ladrón de almas a la caza una coincidencia, un soborno sincero para empezar a escribir aquel texto que aún no había sido escrito. O tal vez sería una forma de hacer que el vaivén de los días no fueran mera rutina, un detalle para hacer otro día inolvidable.

Y seguían pasando los días, y en el momento de esta publicación en el blog, todo había vuelto a cambiar, lo cotidiano era diferente, ya no estaba Dris en la estación de tren, David e Iván ya se habían independizado. Llovía, y la casa estaba envuelta de otro tipo de melancolía, donde ya no habían bromas de Biel ni batallas de MJ con su hijo David, pero también había plenitud en aquella nueva cotidianidad. El paso de los días, de los años, había ido regalando todo lo que de jóvenes soñaban tanto el que escribía esta historia como a María José, MJ, su pareja, la mujer de su vida.

Y que es la vida sino eso, el paso de los días, de lo cotidiano, tal vez una colección de pequeños momentos, algunos felices, otros tristes, pero que son necesarios para ir escribiendo nuestra historia.

sábado, 15 de febrero de 2025

Historias de hospital, recuerdos de la mili, Carlos, Marina


Eran historias de hospital. Él se llamaba Carlos, sus amigos siempre le llamaban "Carlitus" y, muchas veces, simplemente le decían "Litus". Estaba ingresado en la habitación 722 del hospital de Bellvitge. El día anterior, se había fijado en una de las visitas de la habitación de al lado. Allí estaba ingresada la pequeña gran Marina, aquella niña, ya adulta, que tantas veces había sido protagonista de otros cortos relatos. El que la visitaba era el mismo que escribía esta historia.

Carlos se había planteado abordarle la próxima vez que viniera. La cara del chico que visitaba a Marina le recordaba a David, aquel chico con el que había coincidido treinta y ocho años atrás haciendo la mili en Sant Climent de Sescebas. Habían militado en diferentes regimientos: David era ingeniero, y Litus había ido a parar a artillería. Apenas se conocían ni habían estado juntos, pero saber que los dos eran de Sant Boi de Llobregat les generaba, en aquella época, cierta hermandad. Además, Carlos había sido compañero de clase de aquella chica, Roser, que había sido novia de David. Su primer amor fue Adela, en su infancia; su segundo amor fue Roser, en su adolescencia; y su gran amor, su amor final, era Maria, a quien llamaba así en sus relatos.

El que escribía llegaba junto a Maria y sus hijos a visitar a Marina, que, como otras muchas veces, permanecía ingresada en lo que ya era casi su segunda casa. Más de quince años de hospitales le habían concedido una cotidianidad y conocimientos en la materia que prácticamente equivalían a una doctorado en hospitales. Muchas veces corregía con acierto a enfermeras y doctores. Además, había aprendido, muchas veces a base de reveses, muchas experiencias de las diversas personas que, en tantos años, habían compartido habitación con ella. Este escrito era el resultado de una de esas coincidencias de Marina con personas que, al igual que ella, formaban parte de ese mundo de los hospitales. En este caso, la persona era Carlos, el Litus del comienzo de este escrito.


Su aspecto había cambiado radicalmente en tantos años. El tiempo había hecho mella en su vida y en su aspecto, pero en su espíritu, en su mirada, aún brillaba la ilusión del  adolescente que fue. La grisácea y larga barba habían impedido que David le reconociera o se fijara en él. Ninguno de sus conocidos tenía ese aspecto, pero Litus tenía claro que el chico que visitaba a Marina era David, y por eso le abordó decididamente.

—¿Te llamas David?
David no entendía a qué venía esa pregunta, pero, al mirarle a los ojos, le invadió esa sensación de hermandad como la que habían tenido décadas atrás en la mili.
—Soy Carlos, Carlitus, Litus para los amigos. Hicimos la mili juntos, y yo iba a la clase de Roser, la que fue tu novia.
Marina se agarraba a la barra de acero que soportaba el sistema de goteo de la bolsa de suero, mientras David y Litus se daban la mano y un abrazo.
—Cuida de mi sobrina —le decía David, como presentación del motivo de sus visitas.


Litus llevaba años sufriendo fibromialgia, y los últimos años de su vida no habían sido fáciles. Resultó que Litus se había convertido, con los años, en un personaje peculiar. Aún seguía siendo el niño de la mili. Guardaba en la taquilla y en los cajones del hospital bollos de pan que sustraía de las bandejas que las enfermeras dejaban en un rincón que él conocía, al igual que lo hacía en sus tiempos milicianos, cuando guardaba en las taquillas del regimiento las sobras de la comida. Litus era un experto en el "contrabando" de alimentos. Y Marina se reía cuando salían de paseo por los pasillos del hospital y Litus aparecía con los bolsillos cargados de comida: la mitad de contrabando y la otra mitad comprada con cariño para Marina, a la que cuidaba tal como su compañero de mili se lo había pedido.

Así había sido el personaje, la gran persona que había alegrado la estancia de Marina en otro de sus muchos ingresos.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Feliz Navidad 2024 (historias de vecindad)

                         
 Cada año ponemos en mi portal el típico árbol de Navidad, digo ponemos, pero no es cierto, lo ponen o se pone solo, ya que yo nunca lo he montado. Hay vecinos a los que les gusta mas o menos, pero hay una señora, Montserrat, a la que le encanta montarlo. La veo haciéndolo desde hace muchos años, tal vez veinte. Son muchas Pascuas montando el susodicho, es toda una doctorada en  el tema. Ahora lleva algunos años montándolo con su nieta. 

  A veces nos pensamos que las cosas se hacen solas, y no prestamos atención al hecho de esos detalles de los "entusiastas". Leí un libro que hablaba de ellos, decía que eran personas al servicio del sistema. El propio sistema los utiliza para mantener el relato imperante.

 Probablemente Montserrat, es ese granito de arena que sirve al sistema, para hacernos creer en la Navidad, en la magia y en esas cosas a las que muchos llaman "cosas ñoñas". Me cuesta reconocerlo, pero yo también soy preso de algunos relatos del sistema. Debo ser uno de esos ñoñas. 

 Días como hoy, al margen de si somos o no creyentes, hacen que las familias se junten, se canta, se ríe, se discute, se hacen regalos, que ya se que es muy consumista y que sirve al sistema, pero que queréis que os diga, por lo menos hace que nos paremos a pensar en el otro. Y eso que yo no suelo hacer regalos materiales, soy lo que se dice un soso.   

 Esta mañana cuando he bajado a la calle, otro vecino misterioso ha dejado un montón de regalos, en nuestro caso nos ha dejado una bolsa con dos libros. Curiosamente el autor de uno de los libros es uno de mis vecinos.....En fin, Feliz Navidad!!!! Que todos los días sean días de Navidad!!! Días de reconocimiento al otro y de gestos bonitos. 

He vuelto a bajar y otro vecino ha puesto un cartel en el que pone gracias.

 Mas tarde, y al ver que el autor de dos de los libros era un vecino mío, he descubierto que el papa Nöel de este año era Joan Domènec, ese vecino de pelo y barba canos con aspecto de santa Claus. Tanto parecido ya era un poco extraño. Resultó que era el verdadero Claus de mi vecindad. He ido a su casa a mostrarle mi gratitud por semejante sorpresa. No sabía que entregarle a cambio, y le he entregado un libro al que le tengo mucho cariño, "El criterio" Jaime Balmes, un ejemplar de 1945. Lo guardaba para regalarlo a alguien en un momento especial. Claus, me ha mostrado su sorpresa y gratitud, era un libro del que había oído hablar, pero que nunca había leído. 

Que gozada, despues de tantos años, descubrir que uno de mis vecinos es el mismísimo Papá Nöel.

Mil gracias  Joan Domènec Ros por este detallazo con grandes dosis de magia, mil gracias querida Montserrat por esa ilusión de cada año con el árbol de Navidad, y mil gracias a la providencia por esta bonita comunidad, que con sus mas y sus menos, da verdadero gusto vivir aquí.

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Mi vecina Cristina del 3º2ª

A propósito de Belmonte, y una pizca de Débora 

Una historia entrelazada con Débora (Arobed), la vecina del 7º 2º

Coleccionista de coincidencias

Una historia con los vecinos del 2º 1ª