jueves, 6 de agosto de 2026

Presentación de Itinerarios Up Stones en la UPC de Barcelona frente a universitarios de todo el mundo



Hace unos meses, Biel, que trabaja en la universidad de Barcelona, me propuso presentar nuestro proyecto Itinerarios Up Stones en el entorno UMAIS 2026, Urban Mobility and Healthy Ageing Summer School.

Dejo aquí un resumen de como lo sentí y de como sucedió.

Habían pasado 14 años desde aquella foto.

Las Joëlette ya no brillaban como antes, pero conservaban la misma fuerza.

A ellos les pasaba lo mismo que a las sillas: no brillaban como antes. Muchos zarpazos y alguna que otra piedra en el camino. La que fue punta de lanza de este proyecto ya no estaba, pero su llama seguía vivía entre los que seguíamos plegando y desplegando sillas.

Días antes de una la salida, montaban las Joëlette y se aseguraban de que todo estuviera perfecto.

 Esta vez era diferente. Había que presentar el proyecto frente a universitarios de todo el mundo, reunidos en Barcelona en el marco de la UMAIS 2026, para hablar de movilidad y accesibilidad.

Xavi, que era la fuerza del proyecto, le sonreía y le decía: "Ya sabes que yo lo que haga falta, pero para una presentación en inglés va a ser que no".


Debe ser cierto ese tópico de que en España casi nadie habla inglés, y que muchas personas llevan toda la vida sin atreverse a dar el salto.

Incluso desde la organización "Itinerarios Up Stones" habían hecho un llamamiento en redes sociales, y ni así habían conseguido que alguien apareciera para ayudarles con el idioma.

Les daba igual.

Xavi era la voluntariedad.
Anna, con sus cuentos de Ona y la piedra mágica, tejía el mundo desde la imaginación. David siempre la animaba a seguir haciéndolo. Cris era el pegamento de todo ello.

Probablemente, y desde cierto silencio, los padres de Noe y Anna lo sabían.

Que muchas veces el idioma no es lo más importante. Importa cómo se dice, y desde dónde se dice: los gestos, la mirada, la silla que se muestra, las fotos que acompañan, el tono sincero de quien habla desde el corazón.

No hacía falta ser un políglota. No es solo hablar; es mostrar, es sentir, es conectar. Y eso, ellos lo llevaban tatuado en el alma.

Irían tranquilos, con su inglés de estar por casa. Con su silla y su historia. Y con la certeza de que, aunque las palabras fallaran, el mensaje llegaría igual.

Y lo hicieron. Y salió mejor de lo esperado.

¿Quién les iba a decir en el año 2014 que en 2026 estarían en la UPC enseñando Up Stones a estudiantes de Erasmus de todo el mundo?

Finalmente, y después de preparar y prácticamente memorizar lo que tenía que decir, al salir delante de los estudiantes de Erasmus olvidé todo lo preparado. Solo recordaba estas frases de arranque: "It looks like a strange bicycle, but it is not a bicycle, it is a piece of magic that turns wheels into wings. This is for people who believe they cannot fly".

Después de estas frases, arranqué a hablar sin apenas prestar atención al PowerPoint que había preparado, ni al discurso que había memorizado. Biel miraba desde un lateral de la sala y en ningún momento tuvo que levantarse para ayudarme a expresarme en inglés. Solo a dos minutos de finalizar el discurso, levantó una mano e hizo el símbolo de la victoria —al menos así lo interpreté yo—, aunque el significado era que solo faltaban dos minutos para finalizar la presentación.

Objetivamente, y desde el punto de vista gramatical o de expresión en inglés, tal vez la presentación no llegó a ser lamentable, aunque estuvo cerca. Pero los que me conocen en ámbitos amplios saben que David es un fanático en positivo de la comunicación, y que el lenguaje no son solo palabras. También existe el lenguaje paraverbal, es decir, la forma en que presentas la idea y, por supuesto, los gestos, las miradas y la pasión que sale de uno mismo cuando crees en lo que estás explicando. Todo ello, acompañado de imágenes y la silla físicamente en la sala, hizo que todo saliera según lo planeado. Yo sabía que no sería una presentación brillante, pero estaba completamente seguro de que llegaría a calar en el público.

Tras la presentación, se acercaron varios alumnos a la silla con mucho interés. Un chico canadiense preguntó en profundidad acerca del funcionamiento mecánico de la silla, y una chica mexicana quedó sorprendida en positivo por semejante proyecto de voluntariado.

 
Al margen de cómo fue mi presentación en concreto, me quedo con todo lo aprendido del resto de presentaciones, así como de las personas que las hicieron.

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Maria Carool Sanjurjo, Responsable de entorno social y gobernaza en el Hospital de Sant Pau.

Hola David,

A mí me encantó tu presentación y el ambiente que se vivía, pero, sobre todo, me encantó lo que hacéis.

Seguro que os tendré muy presentes y que encontraremos la manera de incorporaros en algún proyecto o iniciativa. De verdad, os tengo muy, muy presentes.

Quedamos un día y vemos juntos hacia dónde podemos llevar todo esto. También me encantará enseñarte el huerto terapéutico y algunas de las cosas que estamos haciendo aquí en movilidad, porque creo que puede tener muchísimo sentido.

Me encanta lo que hacéis, de verdad.

Un beso bien fuerte y fins ara!!!

Maria
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Helena Llorente Blasco, Trabaja en CEMCAT , Centre d'esclerosi múltiple de Catalunya.

Buenas tardes David,

Yo también me quedé con muchas ganas de poder hablar contigo con más profundidad. Le he explicado vuestro proyecto a la trabajadora social del centro en el que trabajo y la idea es trasmitirle esta información a la Fundación para ver si es posible crear alguna sinergia. De todos modos, si vemos a alguna de las personas que atendemos interesada en hacer excursiones en la montaña, le pasaremos el nombre de "Itinerarios Up Stones" para que pueda ponerse en contacto con vosotros.

Muchas gracias y espero volver a saber de ti muy pronto!

Un saludo,

Helena

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El tercer proyecto presentado fue "En bici sense edat", y la chica que lo presentó era Elisa Ojeda.
Le envié un mensaje, pero no tuve respuesta.

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Por otra parte, desde diciembre de 2025 y hasta mayo de 2026, asistí cada jueves a clases de inglés durante una hora, lideradas por Nicole Cartini. El último día de clase me dejó hacer la presentación ante mis compañeros de inglés. De verás que fue un desastre por culpa mi miedo escénico, pero me fue genial para saborear la sensación de estar delante de un público. Creo que sin la ayuda de Nicole y de los compañeros de clase, no me hubiese atrevido a hacer esta presentación. Algunos de los compañeros y la propia profesora Nicole, fueron mas allá de las clases y me ayudaron en amplios y varios sentidos, incluso con el redactado del Powerpoint. Por ello les estoy infinitamente agradecido.

jueves, 18 de junio de 2026

Antonia

En el último relato de quien suscribe estas palabras,  había un personaje del que aún no se había hablado: Antonia, la persona que le había comunicado que dos de sus relatos serían publicados en el siguiente libro "Desde mi habitación", del proyecto RELAT-HOS que ella misma lideraba.


Se habían cruzado varios correos electrónicos en los que Antonia informaba a David, a este David al que luego llamarían Deivid, de las fechas de publicación. Había surgido una bonita conexión, y ahora surgían estos párrafos.

Antonia era una enfermera jubilada. Llevaba muchos años profundamente volcada en el proyecto. En cierta manera, era un espejo de una parte de David. Veía en ella la misma pasión por RELAT-HOS que él sentía por Itinerarios Up Stones.

Fue en esos preparativos, para la presentación del libro en septiembre, cuando Antonia invitó a David a una mesa redonda. Allí se hablaría del cuidado de las enfermeras, de cómo desconectar del hospital y de poder cuidarse uno mismo al margen de la vocación. David asistiría en calidad de paciente relator. Para él era todo un reto: tenía pánico a hablar en público ante tanta gente. Pero en lo más profundo, lo hacía por Mariona. Ella era su inspiración para escribir muchos de sus relatos.

Y allí estaba Deivid, sentado entre dos grandes personas: a su izquierda, David; a su derecha, Merche. ¿Que quién era Deivid? Deivid era el David que escribe estas palabras. Al haber dos Davids en la mesa, Antonia rebautizó a este David relator como Deivid.



Resultó que Antonia no solo había invitado a David a una mesa que quizá no le pertenecía , pues él no era paciente, solo estaba allí por su sobrina, sino que además le había pedido que se metiera un lápiz en la boca días antes de la charla, para practicar el habla pausada, ya que Deivid hablaba muy rápido cuando se ponía nervioso.

Para colmo, el rebautizado “Deivid” llegó a la mesa y Antonia lo sentó justo en medio. 

Así era Antonia: te atravesaba por completo y no te dabas ni cuenta.

El otro David, el chico sentado a la izquierda del ahora Deivid, había perdido una pierna años atrás, y por eso estaba allí en calidad de relator. David no sabía que ese mismo mes le habían cortado una pierna a un familiar del Deivid que ahora escribe.

Merche, a su derecha, era una chica inmunodependiente que había vivido experiencias que eran un espejo de las de Mariona.

En varias ocasiones resonó la palabra "IMPARABLES" en la mesa, justo el sábado anterior el Deivid de este relato había conversado, en el entorno de las Free Conversations, con un grupo de chicas sobrevivientes de cáncer que se hacían llamar "las imparables".


El universo es así: nos ofrece infinitos momentos para que nosotros les demos un sentido único e irrepetible.

¿Lo que pasó después entre David, Merche y el Deivid de las coincidencias? Eso es justo lo que acaba de empezar. Este relato es solo la antesala de lo que está por venir.

Mil gracias Antonia, por cruzarte conmigo, por todo lo que contigo he aprendido, por mostrarme lo que hay al otro lado del mundo de la enfermería y por esas dos personitas que sentaste junto a mí.

viernes, 24 de abril de 2026

DRAGONES

23 de abril de 2026

Ese día en Bellvitge habían repartido entre los pacientes unos librillos de microrrelatos de hospital, acompañados de una rosa.

Marina le explicaba a David que había unos escritos muy bonitos, y le leía en voz alta alguno de ellos.

Ella no lo sabía, pero David llevaba en la mochila uno de sus origamis, un dragón, para regalar a alguna persona en un día tan señalado de libros, rosas y dragones. Lo había creado días atrás, y le había pegado un pequeño imán para darle la practicidad de poder pegarlo en cualquier sitio metálico y así alargar el recuerdo de una bonita historia que probablemente sucedería.

Era extraño no tener claro a quién entregarlo. Tenía en mente varias personas, pero algo le decía que ese origami no era para ninguna de ellas.

Y ahí estaba Marina, en pijama y sentada en la cama de una habitación de la planta 7, leyendo en voz alta a su tío David uno de los relatos. El título era "Donde anidan los dragones".

No daba crédito al relato que Marina le estaba leyendo. Versaba sobre dragones, hospitales y origamis. La autora se llamaba Meritxell Soriano. Era técnica en radiología, y su misión diaria era cazar mini dragones para evitar que crecieran dentro de las personas. Ella los llamaba dragones, pero se refería a cánceres en estado incipiente.

Jordi, el paciente del relato, hacía origamis. Seguramente encontraba en ellos cierta paz. Luego los regalaba, probablemente para dar sentido a lo que le sucedía —al igual que la persona que escribe estas palabras. Por eso Jordi le regaló a Meritxell una rosa de origami, tal día como hoy, pero de unos años atrás.

Aquella historia que Marina estaba leyendo resonó hondo en David. Por fin había encontrado a la persona a quien entregar su dragoncito. En gratitud por su labor, y además por el regalo de un relato tan sencillo y profundo, Meritxell sería quien recibiría aquel mini dragón.

Era media tarde, y el día acababa de empezar. El centro de Barcelona vibraba con aquella marea de personas que se paseaban a la caza de un libro, de un autor, o de una dedicatoria para regalar un libro con el sello del propio escritor.

Días atrás, David había enviado un mensaje a Elsa, la hija de Eduard Punset. Años atrás tuvo la oportunidad de trabajar junto a Eduard en un proyecto, y acababa de encontrar una foto anecdótica de aquella época del año 2014.

La foto ilustraba aquella piedra pintada de Noe Gaya que no era ni un sol ni una flor, sino que había resultado ser un nido de dinosaurio de hace un millón de años. Aquella coincidencia fue el certificado de que Eduard daría lo mejor de sí mismo para participar en aquel proyecto. 

Así que el iluso que escribía este relato creyó que sería una buena idea enseñarle dicha foto a Elsa. Porque aquel nido era el mismo que David se encontró a la entrada del lugar de trabajo de Eduard. La piedra de Noe que David entregó a Eduard era aquel nido de dinosaurio. Supo en aquel momento que Eduard ayudaría en el proyecto de Noe Gaya y Ana García: piedras pintadas de mano en mano, y de cima en cima.


No sabía muy bien qué le impulsaba a contactar con Elsa. Tal vez su inconsciente le empujaba a repetir con ella lo que ya había conseguido con su padre. Tal vez solo quería ayudar a Mariona, contando su historia a Elsa, con la esperanza de que surgiera algo similar a lo que surgió con su padre. Tal vez era en gratitud a Meritxell por algo inexplicable, o tal vez solo era el instinto de padre. 

Todos los padres queremos dejar huella en los hijos, e incluso soñamos con dejar huella mas allá de nuestra vida. 

Eso haría con Elsa, le contaría una historia de su padre que probablemente ella no conocía, para alargar aún mas la huella de Eduard en Ella.

Elsa llevaba días ajetreada entre preparativos, viajes y publicaciones, y Sant Jordi había sido agotador. Por eso probablemente no había respondido a David. Y por eso esa tarde-noche había elegido un restaurante tranquilo y alejado de bullicios. Además, ellos ni se conocían: ¿por qué iba a contestar a un extraño del que su padre seguramente nunca le había hablado?

David había conseguido un libro firmado para su amiga Andrea. Más tarde tenía una cena con su familia, y la tarde de Sant Jordi prometía bonitos momentos. Lo que él no imaginaba era el mensaje que estaba a punto de recibir, justo en el día del libro.

Le acababan de comunicar que en junio se publicaría el libro de relatos de Bellvitge, "Desde mi habitación". Dos de sus relatos habían sido incluidos, y en junio tendría lugar la ceremonia de publicación a la que todos los coautores estaban invitados y a los que les sería entregado un ejemplar. Otra vez no daba crédito, y todo sucedía el mismo Sant Jordi. !Asistiría con Marina!

Pero la tarde no terminaba ahí. Por la noche, sus hijos habían hecho una reserva sorpresa en un restaurante tranquilo, en un lugar alejado del bullicio de Barcelona.

Cuál fue su sorpresa al llegar. Allí estaba Elsa, sentada sola en una mesa, recuperándose de un fantástico y agotador día en el que un dragón marcó el camino invisible de una tarde inolvidable.

Lo que pasó después con Elsa Punset y Meritxell Soriano solo acaba de empezar, y muy probablemente merecerá otro escrito.

24 de abril de 2026

 Fui al hospital a entregar en persona el dragoncito a Meritxell, al no encontrarla le dejé una nota manuscrita que decía así:

Mil gracias por tu labor de cazar mini dragones. Colecciono coincidencias, y al igual que tú escribo relatos. Muchas veces utilizo dichas coincidencias para dar sentido a lo que hago, y como excusa para escribir. Mi sobrina Mariona costea pasa muchos días ingresada y a los dos nos gusta escribir. Hoy Mariona me leía en voz alta un relato que me ha impactado positivamente, “Donde anidan los dragones”. Ayer sucedió una bonita coincidencia. Te busqué para entregarte un mini dragón que guardaba, para regalarlo en el momento oportuno. Mariona está ingresada en la planta 7. El dragoncito tiene un imán. Un abrazo Feliz Sant Jordi! El mío ha sido precioso Espero que hayas tenido un Sant Jordi precioso

27 de abril de 2026

 respuesta  manuscrita de Meritxell a David:

David, no imaginas cuánto me emocionó leer tu nota. Escribir es, muchas veces, un acto solitario, y recibir una respuesta tan sincera y llena de sentido le da un valor inmenso a todo.

“Donde anidan dragones” nació de muchos silencios de miradas compartidas donde la vida se vuelve frágil pero también inmensamente valiente. Nunca imaginé que esas palabras pudieran cruzar al otro lado y encontrar un eco tan bonito como el vuestro. Gracias por ello. Qué maravilla esto de las coincidencias!

Tu mini dragón ya tiene su lugar especial, y cada vez que lo vea recordaré que, incluso en medio de las batallas más duras, siempre hay conexiones que nos sostienen.

Gracias por leerme así, y por sentirlo, por devolverme una parte de esa historia convertida en algo tangible y real.

Que escribir (y leer) sea esto siempre, intentar dar forma y sentido a todo lo que vivimos. Espero y deseo que Mariona se recupere pronto. Os mando toda mi energía y un abrazo lleno de ánimo. :) ¡Gracias! Meritxell

Texto íntegro del relato de Meritxell "Donde anidan los Dragones"

DONDE ANIDAN DRAGONES Meritxell Soriano

Empujo el carro de medicación por el pasillo. En la habitación 712, Jordi intenta atrapar el aire que se le escapa. En la 714, una mujer de ojos tristes mira por la ventana como si buscara respuestas en el cielo. En la 716, un niño duerme abrazado a un peluche que ha visto demasiadas noches de hospital.

A veces pienso que aquí dentro anidan dragones. Dragones silenciosos que se esconden en los cuerpos, que queman por dentro, que roban fuerzas, que asustan. Pero también he visto guerreros. Guerreros que, aun temblando, se levantan. Guerreros que respiran hondo aunque duela. Guerreros que, sin saberlo, enseñan a otros a no rendirse.

Jordi es uno de ellos. Hoy, entre inhalaciones cortas, me ha contado que antes hacía figuras de papel. Que doblar y desdoblar le calmaba. Que cada pliegue era una forma de ordenar el mundo. Le he traído un folio. Ha sonreído. Ha empezado a doblar con manos que tiemblan pero no se rinden.

Cuando he vuelto más tarde, me esperaba una rosa de papel. Y una nota: “Gracias por quedarte un rato. A veces eso también cura.”

Jordi se ha ido esta madrugada. La rosa sigue en mi bolsillo. A veces la toco para recordar que incluso en los lugares donde anidan dragones, también nacen cosas hermosas.